Luego de la desaceleración observada entre 2023 y 2024, 2025 marcó un punto de estabilización para la economía colombiana. Sin alcanzar los ritmos de expansión de 2022, el crecimiento fue más equilibrado, acompañado de una inflación a la baja y de reducciones graduales en las tasas de interés durante el segundo semestre.
Las actividades artísticas y de entretenimiento, el comercio, el alojamiento y los servicios de comida, junto con la administración pública, lideraron la dinámica económica. La industria manufacturera dio señales de estabilización, mientras la construcción continuó en contracción.
Desde la demanda, el consumo de los hogares mostró fortaleza y la inversión privada, pese a debilitarse al cierre del año, logró un crecimiento moderado del 2,1 %. Las importaciones también crecieron, reflejando mayor dinamismo interno.
Según el Dane, la construcción se mantuvo en terreno negativo, a pesar del repunte en ventas de vivienda VIS y No VIS. Las iniciaciones de obra siguieron cayendo, evidenciando cautela empresarial.
En contraste, las obras civiles registraron un mejor desempeño. Por su parte, el sector inmobiliario creció cerca del 2 %, aportando más de $137 billones al valor agregado nacional y consolidándose como el quinto sector de mayor relevancia.
En el Atlántico, y particularmente en Barranquilla, 2025 fue un año de transición hacia la estabilización. Las ventas de vivienda nueva aumentaron 23 %, aunque las iniciaciones continuaron bajas, lo que sugiere mayores tiempos de comercialización.
El mercado de vivienda usada mostró un crecimiento del 30 % en ventas, con tiempos promedio de 71 días y un valor promedio cercano a $394 millones por apartamento.
El mercado de arrendamientos mantuvo alta demanda, especialmente en segmentos medio-altos, con un canon promedio de $3,3 millones.
De acuerdo con El Libertador Davivienda, los cánones residenciales en estratos 4, 5 y 6 crecieron entre 4,7 % y 4,9 %, mientras la morosidad disminuyó frente a años anteriores.
En síntesis, 2025 fue un año de ajuste y consolidación. Persisten desafíos en materia de subsidios, acceso al crédito y simplificación normativa, pero el mercado inmobiliario demostró resiliencia y capacidad de adaptación, sentando bases para un ciclo de crecimiento más sólido.
* Directora Ejecutiva Lonja de Propiedad Raíz de Barranquilla








