“Solamente las fieras se ofenden. Le reclamó la gallina a la vaca por entrar de forma tosca y agresiva al gallinero. Aquí siempre serás bienvenida, aunque siempre vengas con ínfulas de grandeza y pongas en riesgo la vida de mis pollitos”. Enfatizó el ave doméstica. “No he venido a visitarte. Estoy cansada de que andes dejando huevos por todo mi corral. Eso aparte de ser irresponsable es asqueroso. ¿Hasta cuándo tendré que pedirte que te quedes con ellos lejos de mi entorno?”, replicó la res enfurecida.
Al ver el tono airado de la discusión, interviene una cerda enorme, más grande que la vaca: “No soy una fiera, ni me enojo por los insultos, pero no voy a permitir que pisotees a mi amiga por el lugar donde decide poner sus huevos. Al final este rancho es de todas. Y te advierto que si pisas alguno de los pollos que están aquí o destrozas un huevo conocerás la furia de mi chiquero”.
Sin titubear apareció la cabra: “Responder con falsa modestia no es diplomacia ni hipocresía, es la pretensión más burda de la manipulación. Ve a cuidar tus huevos y no retes a la vaca, le instruyó a la gallina. Y tú en vez de mediar para resolver este conato de guerra amenazas a una especie que, al molestarse, nadie quisiera saber que es una vaca loca, le señaló a la marrana envalentonada. Ofenderse por acciones u omisiones de otros es una forma de mostrar la inmadurez emocional y la incapacidad para resolver las diferencias. Asuman cada una de sus responsabilidades para que este monte prospere y seamos felices.” Concluyó la hembra del chivo.
¿Quién es la gallina? ¿A quiénes representa la vaca? ¿Existirá esa cochina? ¿Has visto a una cabra así? ¿El chiquero es una selva, una finca o cualquier territorio? Ser sensibles implica tener la capacidad de responder a los estímulos y las emociones desde la combinación de los sentidos y la razón. Reaccionamos con inteligencia si valoramos la prudencia. La conciencia es el fundo de la memoria. Como sientes vives y como vives hablas.
Tenemos la posibilidad de elegir entre la ira y la tolerancia. Molestarnos y sentir es perfectamente humano. Perder el control y contestar con el mismo tono de la agresión demuestra que la impulsividad tiene el control de nuestros sentimientos. Generalmente se es sensible, hipersensible o insensible, pero podemos practicar la ‘Asensibilidad’.
La ‘Asensibilidad’ es el control de sentimientos, emociones, reacciones y respuestas a los estímulos, por la decisión de comportarse o actuar de forma cortés, respetuosa, amable, atenta y confiable, independientemente de la situación o la condición en la que se encuentre. Luz de cultura. La firma del ser.
@JulioCesarHT








