La transformación de las dinámicas familiares, marcada por la falta de tiempo y la influencia de la tecnología, ha hecho más complejo el acompañamiento de niños y adolescentes.
La iniciativa está relacionada con una de las tradiciones de cortejo más conocidas de estas aves.
En el territorio también persisten barreras culturales que han dificultado la aplicación de vacunas, situación que complica las labores de prevención.
Todo lo anterior en la práctica significa que niños y jóvenes están siendo quienes “lleven del bulto” de un estado que promete mucho y ejecuta poco. Y de paso les quedaron mal con las promesas de campaña.
Con ‘Herederos del Patrimonio’, el Carnaval de la 44 armó el goce en este macroproyecto de vivienda.