La iniciativa está relacionada con una de las tradiciones de cortejo más conocidas de estas aves.
En el territorio también persisten barreras culturales que han dificultado la aplicación de vacunas, situación que complica las labores de prevención.
Todo lo anterior en la práctica significa que niños y jóvenes están siendo quienes “lleven del bulto” de un estado que promete mucho y ejecuta poco. Y de paso les quedaron mal con las promesas de campaña.
Varios niños disfrutan y gozan de las fiestas del carnaval con los versos que salen del alma. Desde hace tres años vienen demostrando su talento y pasión por esta tradición caribeña.
Más de 160 agrupaciones infantiles abren el Fin de Semana de la Tradición con danzas, tambores y alegría, marcando el retorno de un espacio clave para la formación y continuidad de la fiesta.