¿Escuchaste alguna vez a alguien decir que no vive de lo que piensen o digan los demás? ¿Se volvió popular aquella idea de que la gente debe hablar de ti, aunque sea mal? Algunas personas creen que lo importante es el ruido, si se quiere llamar la atención, ser preferidos o recibir alguna manifestación de interés bien sea personal o comercial. Dicen que estar en la discusión genera repercusión.

Lo que comentan de ti es importante para la mayoría de quienes te conocen. Aunque la opinión generalizada o particular contenga una visión limitada de tu realidad, eso que hablan cuando no estás, importa mucho, porque prepara a quienes no te conocen para aceptar, reconocer, apoyar o celebrar cada una de tus cualidades, habilidades o condiciones naturales. Si hablan mal, pueden generar rechazo, rivalidad, desaprobación e incluso odio o resentimiento. Ser es mucho más que parecer.

El prestigio es la consecuencia habitual del desempeño exitoso, la gestión eficaz, la influencia favorable y el buen crédito que da la estimación provocadora de admiración, a causa del respeto y la consideración especial. La fama puede ser temporal o circunstancial, pero la honra y el honor tienen la caracterización más cercana a lo memorable. Fascina lo que impresiona, divierte, encanta, aporta y sorprende. Posees el potencial para ser honrable u honorable y no solamente tener buena fama. Recuerda que eso ya eres para quienes te quieren. No necesitas más, salvo que quieras ser una figura pública.

Estamos en la época de las pantallas y las redes sociales. La imagen triunfa sobre el contenido, porque la calidad es confundida con la cantidad. Se intenta tener profundidad desde la superficialidad. Importan las cifras, los datos y los números, pero se olvida muchas veces el valor, al creer que es sinónimo de precio. La ética ideal contiene la celebración de la humildad. Ser humilde inspira, anima, contagia y provoca la preferencia. ¿Eres real o ideal?

La forma de saberlo es básica: ¿Cuál es el criterio de selección de tus amistades? ¿Con quiénes te asocias, realizas negocios o te reúnes para celebrar? ¿Por quién vas a votar? Si la ideología y la moral van asociadas a tus preferencias, las convicciones muestran tu nivel de realismo o idealismo. La sensación es la mejor aliada de la percepción y ambas crean tu reputación. Eres mucho más de lo que dicen y superas lo que crees de ti, si eliges bien.

La ‘Prestizona’ es el espacio de influencia, autoridad, estimación, notoriedad y honra, en la familia, el trabajo, la comunidad, la sociedad, el país y el mundo. El lugar seguro de tu personalidad. ¿Sabemos qué dicen de nosotros?

@JulioCesarHT