Nunca en la historia reciente Colombia había necesitado un verdadero estadista en la presidencia de la república para enrutar la Nación por sendas claras de bienestar social y desarrollo sostenible.

Infortunadamente la coyuntura de las elecciones presidenciales se encuentra marcada por un panorama sombrío de continuidad de la misma problemática nacional que por décadas ha golpeado a los colombianos.

En consecuencia, considero que al próximo presidente se le presentan los siguientes 5 retos, entre otros.

1.- Polarización nacional: Superar la ira, descalificación de quien piense diferente y el odio, son sin duda el principal reto que debe resolver quien sea electo en la próxima contienda electoral para la presidencia.

Basta ya de seudoliderazgos destructivos basados en el discurso de odio que profundiza la división nacional.

2.- Desigualdad: Vencer el deshonroso sitial de Colombia como uno de los 3 países más desiguales del mundo no es un tema de poca monta que pueda ignorarse, posponerse o desconocerse.

La salud, el hambre, la educación, el trabajo digno, la paz, la desprotección de la mujer y de las minorías, transversamente permeados por la brecha económica, son factores que deben ser abordados con políticas públicas adecuadas para disminuir su impacto a las grandes mayorías.

3.- Pobreza: Luchar contra la pobreza multidimensional impide el desarrollo humano de millones de colombianos que carecen de lo más básico. Por tanto, se debe entender que no hay desarrollo sostenible posible sin desarrollo humano.

4.- Inseguridad: Derrotar los diversos factores de inseguridad que como flagelo tienen a Colombia en el ranking de uno de los países del planeta más inseguros por su peligrosidad derivado no solo de un endémico conflicto interno armado, sino, de la mutación del crimen organizado.

5.- Corrupción. Combatir los altísimos niveles de corrupción presentes consuetudinariamente en la administración pública, la empresa privada y la sociedad en general.

Sin un manejo pulcro de las finanzas públicas será imposible cambiar el paradigma basado en el antivalor de que el delito contra la administración pública no genera consecuencia alguna al funcionario estatal.

El saqueo de las arcas públicas debe ser castigado y erradicado de la administración, pero también de la empresa privada y de las malas prácticas ¨normalizadas¨ y aceptadas socialmente.

El próximo presidente tiene los anteriores 5 retos para cambiar la historia de Colombia. Amanecerá y veremos.

@orlandocaba