Jerí ascendió a la jefatura de Estado el pasado 10 de octubre en su condición de presidente del Congreso, en el momento en que fue destituida su predecesora, Dina Boluarte (2022-2025), que a su vez reemplazó al encarcelado mandatario izquierdista Pedro Castillo (2021-2022), de quien era vicepresidenta.
La destitución se registró a menos de dos meses de las elecciones generales.
Con 75 votos a favor, 24 en contra y 3 abstenciones, el Legislativo peruano resolvió sacar del poder a Jerí por las investigaciones abiertas en su contra por las reuniones semiclandestinas que mantuvo con empresarios chinos contratistas del Ejecutivo y por presuntas irregularidades en la contratación de funcionarias con las que se reunió previamente.
La primera votación, sustentada por la diputada de izquierda Ruth Luque, afirmó que Jerí ha protagonizado “actos escandalosos que la ciudadanía no puede tolerar”, en relación a las reuniones que el mandatario mantuvo con empresarios chinos, y también por las supuestas contrataciones irregulares de funcionarias.
La decisión fue tomada tras la captura de Nicolás Maduro, quien fue llevado hasta Nueva York para ser procesado ante una corte judicial bajo una serie de cargos, entre ellos tráfico de drogas y de armas.