Es lamentable que volvamos a las desafortunadas épocas en las que un puñado de antisociales determinaba, con sus repudiables actos violentos, cuándo debía pitarse el final de un partido. Eso fue lo que ocurrió este fin de semana en el fútbol colombiano. No es como algunos de manera simplista quieren hacer ver, que se trató de un asunto de malos perdedores. Sí, en el fondo, también está relacionado con eso, pero la verdad es que estas reprochables conductas de unos cuantos son una señal más de la tensión social que aquí crece. Las violencias se retroalimentan.
El portero casi celebraba la victoria de su equipo tras lo que parecía un fallo de su rival desde el punto blanco. Sin embargo, la historia dio un inesperado giro.
La reacción de la mujer fue lanzarse de prisa al suelo, mientras que su compañero solo se alejó de ella caminando rápidamente. ¿Por qué actuaron así?
La familia reclama mal procedimiento en los primeros auxilios.
Una decisión arbitral habría desencadenado una riña en la que un sujeto accionó el arma de fuego.