Hay que recordar que para este martes 7 de octubre hay programadas unas manifestaciones en solidaridad con Palestina. Una de convocatorias será al frente de la embajada.
La convocatoria se hace bajo la consigna de “la dignidad y la democracia”.
El ataque, atribuido al Estado Mayor Central (EMC), disidencia de las FARC, dejó seis personas muertas y más de 80 heridas.
Las marchas no pretendían presionar la segunda instancia que, de seguro, restituirá el equilibrio, pero sí fueron un acto de fe en la inocencia de Uribe y un “hecho político”, en respuesta a un juicio que fue antijurídico en lo formal y “político-vengativo” en sus objetivos.
Está claro que Petro no come de marchas. Él está en lo que está, además sin mayores problemas, porque tajante oposición, no existe. Para muestra un botón: Las autoridades eclesiásticas, ingenuas ellas, convocan una reunión con los principales actores de la nación buscando soluciones a tan terrible situación, y Petro llega tarde, los hace esperarlo, y displicente asiste y se “compromete” a cualquier vaina que sabe no cumplirá, y le creen.