Las marchas no pretendían presionar la segunda instancia que, de seguro, restituirá el equilibrio, pero sí fueron un acto de fe en la inocencia de Uribe y un “hecho político”, en respuesta a un juicio que fue antijurídico en lo formal y “político-vengativo” en sus objetivos.
“Necesitamos un gobierno aliado con países que contribuyan a la erradicación del crimen, no con dictaduras que lo auspicien”, dijo el exmandatario.
Los manifestantes criticaron duramente la decisión de la jueza Sandra Heredia de condenar al líder del Centro Democrático por fraude procesal y soborno a testigos.
Miles de personas se tomaron este jueves las calles de las principales ciudades del país para rechazar la condena contra el líder del Centro Democrático.