Porque la fe que no sirve para vivir feliz, no sirve para nada. No es adorno ni refugio pasivo, es respuesta viva al amor que nos impulsa a diario. Y en Jesús encontramos el modelo perfecto de una vida que agrada al Padre y transforma la historia. La fe verdadera no nos aleja del mundo, nos compromete con él.
La fe no tiene por qué sucumbir al algoritmo. Las redes sociales pueden ser un puente o un abismo para la espiritualidad, dependiendo de cómo decidamos usarlas.
Es la confianza que nace de experimentar cómo Dios está a su favor. Esa certeza lo hace capaz de enfrentar la vida y seguir adelante, sabiendo que siempre encontrará caminos para crecer y acercarse a su propósito.
La esperanza indiscutible es la razón, la convicción y la promesa que no da lugar a dudas, diatribas, discusiones o disputas, por ser lo más cercano a lo cierto, el músculo potenciador de la voz de la razón, la palabra potenciada por la fuerza de la coherencia y la seguridad inviolable, por estar en el ámbito de la confianza demostrable y veraz: Es el anuncio cumplido con el paso del tiempo. La apuesta de la fe por la conciencia colectiva.
Este municipio vive con devoción la temporada religiosa que ha sido declarada Patrimonio Inmaterial de la Nación. Sus habitantes cuentan cómo avivan esta celebración.