Shakira es el nombre en boca de todos en Barranquilla. Su presencia en la ciudad durante dos días en concierto e inesperada presencia en la Guacherna, han encendido conversaciones en cada rincón, y el Carnaval de las Artes no podía ser la excepción.
En este encuentro de mentes creativas, su figura se convirtió en el eje de un conversatorio que exploró su impacto cultural, su influencia en la música y la manera en que ha llevado el sonido y la esencia del Caribe colombiano al mundo.
El conversatorio titulado ‘En la Cueva se baila así’ fue inaugurado por la bailarina barranquillera, criada en Soledad, Liz Dany Campo, quien hoy en día hace parte del equipo de Shakira.
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Días atrás, fue la encargada de llevar a los demás bailarines de la artista a lugares emblemáticos de la ciudad como La Aleta del Tiburón, la estatua de Shakira en el Gran Malecón, el Museo del Carnaval y por supuesto, La Cueva.
Este miércoles, Campo se prepara para la primera fecha que la cantante brindará en Bogotá en medio de su tour ‘Las mujeres ya no lloran’, por lo que a través de un video, expresó algunas palabras.
La danza cambia vidas
La joven bailarina, que ha llevado el sabor del Caribe hasta los escenarios más grandes del mundo junto a Shakira, siente la magia de Barranquilla en cada momento.
“Hay de todo, se escucha de todo, se baila de todo, hasta lo que no se baila, lo bailamos. Cosa que en otras partes no se hace porque ya lo he visto. Eso es increíble”.
Barranquilla no solo es cumbia, mapalé o champeta. Es una amalgama de ritmos que se cruzan y se transforman, donde cualquier melodía puede convertirse en una excusa para moverse. Para Liz Dany, esa esencia es algo que ha compartido con el mundo.
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“La palabra es muy fuerte, esa frase: ‘En Barranquilla se baila así’. Y es bonita, porque cuando yo se lo he dicho a mis compañeros o cuando Shaq lo dice, yo lo siento. Es como ese momento perfecto. En Barranquilla se baila así y empieza la parte de la cumbia. Es como… tienes que sentir esto. Y creo que ellos también lo sienten”.
Campo contó que su infancia estuvo marcada por las dificultades económicas, por noches en las que su madre salía a buscar comida o el dinero para el pasaje del colegio.
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“Mi mamá no tenía cómo darme para comer, no le alcanzaba el dinero. Yo me acuerdo que nos dormíamos a veces y mi mamá buscando comida para mí o pasajes para mi colegio. O sea, mi mamá se esforzó tanto, tanto, pero tanto, que de verdad que hoy en día yo le agradezco a Dios. Dios por ponerme a la mamá correcta en mi camino, por guiarnos, por nunca darme por vencida”.
Contra todo pronóstico, Liz Dany nunca dejó de soñar. Mientras algunos le repetían que el baile no le daría sustento, ella se aferró a su pasión.
“Así como lo dicen muchas personas, me decían, ‘¿cómo tú vas a hacer esto? No, la danza, el baile no da dinero, eso no da dinero’. Y hoy en día te digo que el baile, hacer lo que yo más amo, que es el baile, sí me da mucho dinero. Y no tanto el dinero, sino que aprendes cada día más, conoces personas nuevas, culturas nuevas, es increíble”.
Grandes anécdotas
A veces, las grandes historias comienzan con encuentros inesperados. Para el periodista y promotor cultura Édgar García ‘Flash’, uno de esos momentos ocurrió cuando una niña de 13 años, lectora de sus columnas en EL HERALDO, insistió en conocerlo.
“Yo le digo al papá, porque es una niña de 13 años, que era lectora mía, eso me impresionó. Él me dijo: ‘Papá, ese columnista que aparece ahí, ¿cómo hacemos para hablar con él?’ Entonces me citaron en un sitio que se llama La Hoya Baratillera, y yo vi a la niña. Le pregunté: ‘¿Y tú por qué quieres que yo te ayude?’ Y ella me dijo: ‘Porque yo soy tu lectora’. Una lectora de tu edad… ¿Qué escribí hoy? Yo quedaba aterrado. ¿Cómo es posible que sabía todo lo que yo iba a escribir?”.
Para Edgar García, el destino de Shakira estaba escrito mucho antes de que el mundo la reconociera como la estrella que es hoy. Él lo supo desde el principio, cuando aún era una quinceañera celebrando su cumpleaños en una reunión íntima.
“Cuando Shakira cumplió los 15 años, mi esposa me representó porque era poca gente. Cuando yo regresé de la gira con Palomo Linares, lo primero que me encuentro es eso. Y ella me dice: ‘No hay nada, si es una niña chiquitica’. Y yo le respondí: ‘Porque esta va a ser el número uno del mundo’.”
A lo largo de su vida, García ha estado rodeado de grandes nombres, desde Julio Iglesias hasta el legendario torero Palomo Linares. Pero había algo en esa joven barranquillera que le hacía creer que estaba ante una futura leyenda.
El detalle que marcó ese encuentro quedó guardado en la memoria y en un par de servilletas.
“Cuando volví de la gira, mi esposa me dio dos servilletas que yo conservo. Y ahora las quiero vender a unos japoneses, a ver cuánto me pagan. ¿Cuánto me van a dar por esas 12 servilletas? Seguramente me van a cambiar la vida.”
Disciplinada y filántropa
El destino juega sus mejores cartas en los momentos más inesperados. Para Jairo Martínez, el 11 de enero de hace 30 años no fue un día cualquiera: fue el día en que una joven de risa fácil y conversación profunda lo atrapó sin aviso en medio de una charla en un restaurante de Cartagena.
“Yo sentía que ella, dentro del grupo de amigos que estaban, tenía una forma especial de conversar. Y de repente nos conectamos y ella me metió en su conversación, como si yo era parte de la conversación que ella tenía. Y le pregunté a una amiga mía, Connie, que estaba conmigo en ese momento. Pero yo no sabía quién era la persona que estaba ahí sentada”.
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En ese momento, ¿Dónde estás, corazón? Del álbum Pies Descalzos sonaba por todas partes y el nombre de Shakira ya se estaba abriendo paso en el mundo de la música. Lo que Jairo no imaginaba era que aquella chica de mirada inquieta era la dueña de la voz que tanto había escuchado.
En ese entonces, Jairo trabajaba con Sony Music en Estados Unidos, y aunque cada filial de Sony era autónoma en su país, él sintió de inmediato que quería ser parte del camino de Shakira.
La historia de Shakira no solo es la de una estrella mundial que ha conquistado escenarios y listas de éxitos. Es también la de una mujer que, desde niña, entendió el valor de la solidaridad y el impacto que podía tener en la vida de los demás.
“Antes de que naciera su carrera artística, ya tenía un sentimiento filantrópico. Cuando Shakira tenía ocho años, su familia pasó por una crisis económica. Un día llegó a su casa y notó que el televisor no estaba. Preguntó: ‘Papá, ¿qué pasó con el televisor?’, y él le explicó que lo habían vendido por la situación económica. Entonces ella le dijo: ‘¿Eso significa que somos pobres?’ Su padre le respondió: ‘No, te voy a mostrar lo que es pobreza’”.
Aquel día, su padre la llevó a un barrio vulnerable de Barranquilla, donde Shakira pudo ver la realidad de niños que vivían en condiciones difíciles. Esa experiencia la marcó para siempre.
“Esa noche, con solo ocho años, dijo: ‘Cuando yo sea famosa, quiero darle educación y comida a todos estos niños’. Así nació la idea de Pies Descalzos.”
Hoy, Shakira es reconocida no solo por su talento musical, sino por su inmensa labor social. Su fundación ha cambiado la vida de miles de niños en Colombia, y su compromiso sigue intacto.
Toda una barranquillera
Hay momentos que han marcado a quienes la han acompañado en su camino y que demuestran que su grandeza va mucho más allá del escenario.
Uno de esos episodios ocurrió recientemente en Barranquilla. Shakira, con la picardía que la caracteriza, decidió visitar La Guacherna y lo hizo en total secreto.
“El día que salió de la Guacherna, le dijo a toda su familia: ‘Cuidadito le van a decir a Jairo’. Porque Jairo así se disfraza y se le conoce en el caminado. Cuando ella sale, me llama a las 11:30 de la noche. Patricia, su tía, me dice: ‘Shakira te quiere saludar’. Y ella me dice: ‘¿Sabes de dónde vengo? De la Aguachirna’. Entró a las 9 y pico y estuvo hasta las 11 de la noche. Pero tenía toda la razón. Y a mí me gustó que no me avisaran, porque yo estuve con ella todos los días que estuvo aquí. Lo mejor que pudo pasar fue que no me avisaran’”.
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Además durante el Tour de la Mangosta, en Miami, Shakira tenía cinco conciertos totalmente vendidos. La expectación era enorme. Jairo, quien la ha acompañado en distintos momentos de su carrera, recuerda la incertidumbre que sintió cuando vio cómo la lista de invitados crecía y él no tenía espacio para toda su gente.
“Yo pensaba: ¿qué pasó? Me está dejando por fuera. Yo tengo tantos compromisos con gente. Yo estuve con ella realmente 11 años. De los 30, con ella estuve solamente 11. Pero cuando ella me dice eso, yo digo: ‘Esa es Shakira’. No me dijo el porqué hasta que, la noche antes del primer concierto, me soltó: ‘Voy a hacer un ensayo, de principio a fin. Invita a quien te dé la gana’.”