La escogencia de la fórmula vicepresidencial de los aspirantes a la Casa de Nariño no es un asunto menor. Todo lo contrario, es cada día más determinante para definir la suerte de aquellos que aspiran asumir la jefatura del Estado. En este 2026 no ha sido la excepción y por esta razón los votantes tomaron atenta nota de quienes acompañarán a los candidatos a la Presidencia.
Lea más: Sergio Fajardo, el matemático que le apuesta por tercera vez a la Presidencia
Resuelto ese asunto, con la designación Juan Daniel Oviedo, José Manuel Restrepo y Aida Quilcué, como fórmulas vicepresidenciales de Paloma Valencia, Abelardo De la Espriella e Iván Cepeda, respectivamente, es hora de ocuparse de lo que significa dicha decisión, tanto para la suerte de los tres candidatos favoritos de las encuestas, como para el país.
El próximo 31 de mayo los colombianos elegirán un presidente, o presidenta, pero también escogerán a quien esté en plenas condiciones físicas o mentales para sucederlo, en caso de que se presente su ausencia “temporal o absoluta” en el Solio de Bolívar, tal y como lo establece la Constitución Nacional.
En Colombia la figura del vicepresidente ha tenido desempeños mediocres e intrascendentes, pero también hay ejemplos de vicepresidentes sobresalientes y hasta brillantes en el cumplimiento de sus funciones. Ejemplo de los primeros es -sin duda- la actual vicepresidenta Francia Márquez, quien llegó con grandes expectativas como fórmula de Gustavo Petro y termina sus funciones en el ostracismo absoluto. Márquez es un buen ejemplo del pésimo desempeño que podría alcanzar el vicepresidente.
El caso contrario al de Márquez es el de Germán Vargas Lleras, fórmula vicepresidencial de Juan Manuel Santos en su segundo periodo. Desde la Vicepresidencia, Vargas Lleras se puso al frente de la construcción de grandes obras de infraestructura nacional y sacó adelante el programa de construcción masiva de Viviendas de Interés Social (VIS), para sólo citar dos ejemplos.
Al no tener funciones específicas -más allá de reemplazar al Presidente durante sus faltas “temporales o absolutas”- los vicepresidentes asumen funciones que el Presidente les asigna, las cuales podrán desempeñar desde un ministerio u otra entidad del Estado. Mientras Vargas Lleras se lució como Vicepresidente, Márquez fracasó en su desempeño, en especial cuando estuvo al frente del Ministerio de la Igualdad.
De manera que no es cierto aquella premisa según la cual la Vicepresidencia es una figura decorativa dentro del gobierno, o un simple relleno durante la campaña presidencial.
Por todo lo anterior, la salud del candidato -o candidata- también es un asunto fundamental a la hora de votar por el futuro presidente de la República. No es, pues, una necedad indagar previamente cuál es el verdadero estado de salud de quien pretenda llegar a la Casa de Nariño. El riesgo de elegir a una persona en precarias condiciones mentales o físicas es muy alto, puesto que la fórmula vicepresidencial debe estar en capacidad de sucederlo en el cargo. ¿Tienen las fórmulas escogidas por los candidatos a la Presidencia esas condiciones? ¿Cumplen con esos requisitos? Veamos:
José Manuel Restrepo, el gran acierto de Abelardo De la Espriella
Pocas veces el nombre de un posible vicepresidente tuvo tan buen recibo como ocurrió con la designación de José Manuel Restrepo como fórmula de Abelardo De la Espriella. La suya es una hoja de vida tan impecable, como intachable. Restrepo es economista de la Universidad del Rosario, con Maestría en Economía de “London School of Economics”, así como doctorado en Dirección de Instituciones de Educación Superior de la Universidad de Bath en el Reino Unido. El propio candidato De la Espriella lo definió de forma muy caribe pero certera: “Es pura leña gruesa”. Ello para destacar tanto su preparación académica, como su experiencia. Restrepo ha sido ministro de Hacienda y de Comercio, durante el gobierno de Iván Duque. También ha sido rector de la Universidad del Rosario y del Colegio de Estudios Superiores de Administración, entre otros cargos. “No podemos permitir que Colombia siga hacia el abismo”, fue una de las razones por las que Restrepo aceptó ser fórmula vicepresidencial de “El Tigre” Abelardo. Restrepo es un tecnócrata de origen conservador, fuerte opositor de Petro y defensor de los valores familiares, al igual que De la Espriella.
La escogencia de su fórmula podría definir la suerte de la candidatura de Iván Cepeda
¿Cuál de los candidatos presidenciales tomó la mejor decisión al designar su fórmula vicepresidencial? Los resultados electorales del próximo 31 de mayo (primera vuelta), o del 21 de junio (segunda vuelta, de ser necesaria), darán la respuesta a esa pregunta. Mientras Paloma y Abelardo se movieron al centro -conscientes de que ahí disputarán la mayor cantidad de votos que los podría llevar a la Casa de Nariño- Cepeda se radicalizó en sus posturas y se alejó del centro, confiado en que el petrismo puro y duro le permitirá continuar con las propuestas y programas de Petro desde la Presidencia. El paso de Vargas Lleras y de Francia Márquez por la Vicepresidencia demostró que no se trata de una figura decorativa o un simple relleno. Mientras el primero desempeñó el cargo con lujo de competencia, realizando múltiples obras a lo largo y ancho del país, la segunda demostró que “vivir sabroso” también es una opción -vergonzosa y lamentable- cuando se anteponen los intereses particulares sobre los generales del país y -sobre todo- de las minorías.
Error de Cepeda: con Aida Quilcué, como fórmula vicepresidencial, se radicaliza y busca votos donde ya los tiene
Así como la escogencia de Oviedo y de Restrepo, como fórmulas de Paloma Valencia y de Abelardo De la Espriella, causaron muy buena impresión en la opinión pública, la designación de Aida Quilcué, como fórmula del candidato continuista Iván Cepeda, no tuvo igual aceptación. Inclusive, dentro del Pacto Histórico su escogencia causó sorpresa y múltiples dudas. Es decir, no se trata de un asunto clasista o racista. ¿Está preparada la señora Quilcué para suceder a Cepeda en caso de que llegue a faltar de forma temporal o absoluta? ¿Tiene la preparación y la experiencia para hacerlo? Es evidente que la líder indígena caucana no tiene ni la preparación, ni la experiencia para suceder a Cepeda. Punto. De ahí los reparos a su nombre. De hecho, se daba por descontado que la fórmula de Cepeda sería la senadora María José Pizarro, luego de que declinara su aspiración presidencial a favor de Cepeda y cediera a la ex ministra Carolina Corcho el primer lugar en la lista al Senado del Pacto Histórico. A la postre se quedó sin el pan y sin el queso. Desde el punto de vista electoral la radicalización de Cepeda, al buscar votos donde ya los tenía, alejándose del centro, donde no los tiene, lo muestra como un candidato inflexible y dogmático, ajeno a los acuerdos y consensos.
Juan Daniel Oviedo, la jugada estratégica de Paloma Valencia
Durante el desarrollo de la llamada “Gran Consulta por Colombia”, Juan Daniel Oviedo se convirtió en uno de los aspirantes que generó más expectativas por parte de los electores. Luego de alcanzar más de 1.200.000 votos, ocupando el segundo lugar, después de Paloma, su nombre se posicionó como su posible fórmula. La hoja de vida de Oviedo es muy calificada y nutrida, tanto en experiencia como funcionario público, como en logros académicos. Es economista de la Universidad del Rosario, con Doctorado en Economía en la universidad de Toulouse, Francia. Ex director del DANE, ex candidato a la Alcaldía de Bogotá y ex concejal de Bogotá. Su posición de defensa del proceso de paz de Juan Manuel Santos y su postura frente al conflicto en la franja de Gaza, al calificar como un “genocidio” las acciones de Israel, produjo un “choque” con la candidata Valencia, así como con un sector muy influyente del uribismo. A la postre, todo se superó después de la mediación del ex presidente Uribe y de la posición de Valencia de buscar “acuerdos en medio de las diferencias”. “No se trata de que yo cambie mis pensamientos, ni que Juan Daniel cambie los suyos. Se trata de buscar y encontrar acuerdos a pesar de nuestras diferencias”, declaró Paloma para superar -como en efecto sucedió- el impasse. El hecho de que Oviedo asuma abierta y libremente su condición de homosexual, en una coalición que tiene como candidata presidencial a una aspirante que viene de las entrañas del uribismo -sector político de derecha- generó también controversia. Pero tanto Paloma, como Oviedo -así como el ex presidente Uribe- manejaron la situación, reiterando que para afrontar y superar la grave situación del país se requiere de posturas incluyentes y abiertas, que interpreten a cabalidad los nuevos tiempos.



















