Las autoridades, en las últimas semanas, han propinado fuertes golpes –capturas e incautaciones– a las bandas dedicadas a sembrar la violencia en la ciudad. Las acciones, sin duda, han debilitado y acorralado a estos grupos, pero han dado paso, por otro lado, para que estos rediseñen mecanismos que los lleven a “despistar” a la Policía para continuar con sus actividades ilícitas.

Es notorio que detrás de todas estas estrategias ejercidas por las instituciones, encargadas de velar por la seguridad, hay un serio trabajo de inteligencia que también los ha llevado a intuir los pasos siguientes que darán, al menos, las tres principales organizaciones criminales que delinquen en Atlántico: ‘los Rastrojos Costeños’, ‘los Papalópez’ y ‘los Costeños’.

Recientemente este medio realizó dos informes que ponen sobre el tapete cómo un presunto integrante de ‘los Rastrojos Costeños’, conocido con el alias de Cara Cortada (capturado la semana pasada), tenía bajo su mando a por lo menos 15 hombres a los que había recién organizado.

Esta figura es acusada de ser el principal responsable de las extorsiones y enfrentamientos a bala en una zona de Soledad, además tenía estructurado todo un andamiaje delincuencial que quedó al descubierto tras su captura. Las autoridades lo conocen, pero no se atreven a atacarla “para no alertar a otros” –según las explicaciones que siempre entregan fuentes de la fuerza pública–, situación que solo termina beneficiando a los actores criminales.

Este caso revela, de forma macro, cómo se encuentran los cimientos de estas estructuras, que aprovechan “el piano a piano” de las autoridades para instaurar a nuevos cabecillas en la cúspide de sus organizaciones y les da espacio de tiempo para que puedan fortalecer sus alas sicariales a través de la captación de jóvenes de las zonas vulnerables de las áreas donde estas operan, así como de incrementar las extorsiones y los desplazamientos urbanos.

Las autoridades saben que la reciente ola de homicidios que se ha desatado tiene que ver con alianzas entre bandas para debilitarse entre ellas, pero, ¿qué esperan? ¿Que esa lucha se mantenga y termine cobrando más vidas de personas inocentes que quedan en medio de las balas cruzadas?

Es necesario que los componentes de inteligencia no solo se enfoquen en querer mostrar sus “positivos”, sino que también agilicen sus funciones en procura de ponerle fin a las reorganizaciones de las estructuras, de lo contrario el trabajo que con tanto esfuerzo logran hacer durante meses para entender las dinámicas de las organizaciones no tendrá sentido.