Junior fue goleado por Nacional 4-0 en el estadio Romelio Martínez en una derrota dolorosa que sindica a Jermein Peña como principal responsable. Su expulsión a los 20 minutos, por codazo sobre Juan Rengifo, en una acción inentendible, a no ser que tuviera una cuenta impagada de otro partido. Absurdo.
El karma instantáneo se dio en tiempo de adición cuando el mismo Rengifo montó 1-0 a Nacional un poco antes de terminar el primer tiempo.
En medio de la expulsión y el gol, hubo una decisión de esas que dan para discutir, replantear, sin que, con seguridad, nos pondríamos de acuerdo: ingresar a Jean Pestaña por Harold Rivera, que venía de una larga ausencia por lesión, operación y recuperación, o hacerlo por Guillermo Paiva o Luis Muriel.
Lo que es más común, en estos casos, es tratar de conservar el circuito defensivo intacto. Luego la entrada de Pestaña, pienso, debió ser por Paiva o Muriel.
Es que el grave problema del Junior es su circuito defensivo. En 9 partidos anteriores había recibido goles en 7 de ellos y mientras había anotado 15 goles había recibido 11.
Luego creo que la protección inicial luego de sufrir la expulsión era conservar el 4-2 defensivo que se convertiría en 4-4 en los ataques críticos de Nacional.
Visto así, ante el hecho cumplido de la derrota y la goleada, la decisión de Pestaña por Rivera no dio resultado.
Lo de jugar con 10 hombres incomoda pero, ¿cuántas veces hemos visto al Junior jugar y ganar con un jugador menos?
Es que ocurrieron más cosas. Un Nacional montado en el juego con 67% de posesión, con 430 pases buenos por apenas 165 del Junior, con 16 remates, seis a puerta y cuatro goles por cuatro remates del Junior, dos a puerta y cero goles.
Después vino el remate del juego ideal de Nacional. Cuando Junior había hecho sus cinco modificaciones sin fortuna, Nacional, ganando 2-0, hizo cuatro cambios entre el minuto 34 y el final del juego, anotó dos goles más y terminó, de la mejor manera, un partido que le salió redondo haciéndole tres goles en 10 minutos al equipo rojiblanco.
Una expulsión absurda, una decisión sin acierto y un sometimiento absoluto de Nacional llevaron al Junior a una goleada dolorosa y lacerante en medio de la tormenta perfecta y el hundimiento de Junior. Nave al garete…

























