Y ahí va el Junior a jugar la final de Liga por segunda vez consecutiva. Con el técnico Alfredo Arias rebuscando los puntos con su idea futbolística, cambiando los dibujos tácticos y las estrategias, rotando jugadores por tema de bajo rendimiento que, en algún momento, fue casi que colectivo, y cambiando el Metro por el Romelio con las incomodidades propias de un estadio pequeño.
Junior ha aportado jugadores estrellas, de gran nivel, a la Selección. Es fácil recordarlos: ‘Pibe’ Valderrama, Alexis Mendoza, Wilson Pérez, Mario Alberto Coll, Iván Valenciano, Martín Arzuaga.
Antes, la responsabilidad, de todo lo que pasaba en un equipo de fútbol, era de los entrenadores (aún no se les llamaba director técnico).
Esta campaña y clasificación del Junior en la Liga 2026-1 quedará, tal vez, como la más extraña de cuantas ha jugado el equipo barranquillero.
Junior de Barranquilla jugará ante Sporting Cristal este martes en Lima. Estamos viendo un grupo F de Copa Libertadores equilibrado en apariencia.
Los últimos partidos del Junior de Barranquilla han servido para corroborar que el tema de rendimiento del equipo pasa por el nivel de la mayoría del plantel.
Es que probado está que, cuando los jugadores muestran su nivel en la cancha, Junior es un equipo superlativo. Eso de dar tumbos ganando, empatando y perdiendo sucesivamente sin una muestra de grandeza es oprobioso.
La historia está llena de casos de entrenadores que han salido de los equipos, más por sus declaraciones, ante una o varias derrotas sucesivas, que por los partidos en sí.
Hay triunfos que pesan un Potosí como suele decir Ricardo Ordoñez. Ciertamente se ganan los mismos tres puntos pero impactan tanto que parecieran seis.
Con seguridad habrá quienes no se han dado cuenta que Junior ya no está en el ‘grupo de los ocho’ y que hoy es noveno. Tampoco sabrán que el partido de hoy ante Bucaramanga, único equipo invicto de la Liga I y equipo que sólo ha recibido seis goles en 11 partidos, puede determinar el futuro laboral del DT Alfredo Arias.