Son tiempos de polarización, de querer tener la razón, de violencias sistemáticas y normalizadas, por eso mi columna de esta semana no es dedicada a temas políticos, religiosos o académicos. Hoy escribo a la esperanza, al amor y a los milagros, porque ya estoy agotada con tanto caos y presión social.
Pudiera también escribir sobre Totó La Momposina y su legado a quien admiro profundamente, pero hoy tengo algo muy bonito y personal que contarles, y por supuesto no me lo voy a callar, porque lo bueno debe servir para polinizar.
Esta columna es un elixir y pretende llevar a los lectores o lectoras a un momento de paz y un descanso a toda esa ola de noticias y cosas caóticas.
Hace unos días la vida me cruzó con una persona que me hizo viajar a la esperanza, detener el caos mental y espiritual, siento que retorné a la magia y al derecho a la ternura. Cursi esta columna, sí, con toda la intención quiero que sea cursi y extremadamente romántica.
No tenemos muchas vidas para ser felices, no tenemos tiempo eterno para existir, entonces es valioso aprovechar cada instante y deleitarlo al máximo.
Pasaron muchos años en los cuales, estuve metida en un refrigerador emocional, dedicada a estudiar, trabajar, liderar procesos, viajar por el mundo experimentando cosas maravillosas, sin embargo, el botón emocional lo tenía en modo (OFF).
Hoy quiero compartir algo especial, y es que estoy reviviendo y es gracias a esa ALA de esperanza que me encamina a repensar-me el amor y sus diversas formas, el valor de la paz mental, la dulzura de sentirme abrazada, amparada y sostenida. Se vale retornar a la dimensión sentipensante de la humanidad, a vivirnos libres y sentirnos merecedoras de explorar emociones.
Mi invitación es a creer en que los milagros se activan, en que el amor puede sorprender, la felicidad se sienta a tu mesa sin invitación previa y la poesía se escribe en la cotidianidad de una llamada, un diálogo o un recuerdo que te hace vibrar el alma.
Hoy agradezco públicamente a ese ser que me despertó de la UCI emocional en la que estaba, gracias infinitas AMMG, por aparecer y encender las luces nuevamente. Definitivamente amar, expresar y atreverse a caminar con alguien es todo un acto disruptivo y revolucionario; especialmente en tiempos de violencias y caos, atreverse a tejer emociones de manera recíproca y abrir portales de ternura es un acto de valentía y poder.
No sé en qué momento de tu vida leerás estas letras, sí estás en la UCI emocional o en el momento más encendido del amor, en cualquier estado, puedo decirte todo pasa para y por algo, y muchas veces lo que crees imposible se convierte en un milagro y comienzan a encenderse todas luces, la música se escucha más bonita, la inspiración llega y te das cuenta que no todo es trabajo, es polarización, son guerras o violencias, sino que hay un mundo infinito por descubrir en la inmensidad que somos como humanidad.
Somos una espiritualidad universal que no se agota en lo que vemos, sino que es valioso por eso que no es perceptible a los ojos. Voy camino a enamorarme, acá está una Eva feminista, creyente absoluta del amor y que de eso bueno si dan tanto.
@FACOSTAC








