Barranquilla ha entendido que el desarrollo moderno no se construye únicamente desde el centro urbano, sino también desde sus nodos estratégicos. En ese contexto, cobra especial relevancia la decisión de la Alcaldía de Barranquilla de contratar a KPMG, una de las consultoras más reconocidas del mundo, con operación en más de 100 países, para diseñar una estrategia integral que permita transformar el Aeropuerto Internacional Ernesto Cortissoz en un verdadero motor de desarrollo económico, logístico y turístico para toda la región Caribe.
Este estudio va mucho más allá de un ejercicio técnico. Se trata de una hoja de ruta que busca replantear el aeropuerto bajo un modelo de “ciudad-aeropuerto”, una visión adoptada por algunas de las economías más dinámicas del mundo, donde la infraestructura aérea se articula con zonas logísticas, industriales, comerciales y de servicios, generando empleo, inversión y competitividad territorial. Apostarle a este enfoque implica entender que el aeropuerto no es solo un punto de llegada y salida, sino una plataforma para el crecimiento regional.
La consultoría permitirá identificar proyectos prioritarios, oportunidades de expansión y referentes internacionales, además de evaluar la viabilidad financiera y el impacto ambiental, social y de gobernanza (ESG) de las iniciativas planteadas. En un momento en que las ciudades compiten por atraer capital, talento y turismo, contar con una planificación rigurosa y de largo plazo representa una ventaja estratégica que Barranquilla no quiere dejar pasar.
Vale la pena destacar el interés y liderazgo de la administración distrital, encabezada por el alcalde de Barranquilla y la gerencia de ciudad, al impulsar una visión estructural que va más allá de los periodos de gobierno. Este tipo de decisiones deja un mensaje claro: Barranquilla quiere consolidarse como un hub de conectividad y logística del Caribe colombiano, articulando el aeropuerto con su tejido urbano, su vocación empresarial y su proyección internacional.
Pensar el Ernesto Cortissoz como eje de desarrollo no solo fortalece la competitividad de la ciudad, sino que también integra a Barranquilla y su área metropolitana en las grandes conversaciones globales sobre infraestructura, sostenibilidad y crecimiento inteligente. Ese es, sin duda, el camino correcto.
Finalmente el verdadero desafío consiste en hacer de esta visión una realidad compartida, capaz de convocar al sector público, la empresa privada y la ciudadanía alrededor de un propósito común. Convertir el Aeropuerto Ernesto Cortissoz en un catalizador de oportunidades y apostar por una Barranquilla más conectada, más competitiva y más abierta al mundo. Si la ciudad logra materializar esta ambición, el aeropuerto dejará de ser solo infraestructura para convertirse en símbolo de progreso, innovación y futuro, proyectando a Barranquilla como un referente de desarrollo inteligente en el Caribe y en América Latina.
@hcarbonell
*Director Ejecutivo CCI Norte








