El alcalde Alejandro Char en una intervención inusual en él ha lanzado una expresión casi angustiosa. Digo inusual porque los temas preferidos de este ingeniero civil son los avances en infraestructura que han transformado sin duda la ciudad y constituyen el soporte de su reconocida popularidad política. Char ha dicho: “Las ciudades están asfixiadas por la extorsión, por el atraco, por las bandas criminales. Esto es terrible”.

Barranquilla, claro está, no es la excepción. Toda esta violencia urbana tiene sus causas. A pesar de que el Estado se impuso sobre Pablo Escobar, Gonzalo Rodríguez Gacha, los hermanos Rodríguez Orejuela y otros narcotraficantes, muchos años después la criminalidad sigue imbatible por una realidad aplastante: dicha criminalidad pervive y se reproduce por su umbilical ligazón con el narcotráfico, lo que demuestra que la guerra contra las drogas es una cruzada perdida. La única salida que le queda al mundo, absurdamente aplazada, es la legalización de los narcóticos.

¿Pero, mientras esto sucede algún día, qué debe hacer el Estado? Pues seguir fortaleciéndose militarmente, policialmente, judicialmente, penitenciariamente, territorialmente, tecnológicamente, para minimizar los daños que produce el crimen organizado.

¿En ese contexto qué pueden hacer los alcaldes? Articularse con el conjunto del Estado porque solos no están en capacidad de enfrentar el monstruo. Desde luego, y en eso Char tiene razón, a la cabeza del Estado tiene que estar un presidente o presidenta que trabaje de la mano de los gobernantes locales sin importar su trapo político o ideológico, es decir, que no pelee con estos ni mucho menos llegue a la descortesía institucional de negarles el saludo o ponerles en ridículo en público.

Char tiene un instrumento que podría usar mejor: la Tasa de Seguridad y Convivencia Ciudadana. Desde la Fundación Protransparencia, basados en los estudios hechos en los últimos 10 años sobre el funcionamiento del sistema penal y las dinámicas delictivas, hemos sugerido priorizar también estas necesidades: 1) La contratación de abogados penalistas que ayuden a la tarea procesal de la Fiscalía. 2) La resolución del hacinamiento en cárceles, centros de detención y estaciones de Policía, pues eso genera mayor cooptación de los jóvenes por parte de las bandas criminales. 3) El fortalecimiento del Laboratorio de Criminalística en dactiloscopia, balística y químicos. 4) El empleo de inteligencia en la infiltración de bandas. 5)La adquisición de tecnología para la interceptación de llamadas. 6) La compra de drones que resultarían más eficaces que el helicóptero Halcón.

@HoracioBrieva