Los resultados de las elecciones del pasado 8 de marzo nos indican claramente que a pesar de que el partido del gobierno actual, el Pacto Histórico, terminó como el ganador y el más votado, también es fáctico que las organizaciones políticas ubicadas en los espectros ideológicos del centro y la derecha, con sus diferentes matices y combinaciones, sumados mantienen las mayorías en el Congreso; es decir, constituyen el bloque dominante del Poder Legislativo. Esa es una realidad que no admite especulaciones, a pesar del riesgo que más adelante pueda crear la “mermelada”, afectando su continuidad.

En ese contexto la estrategia debe ser continuar trabajando, con liderazgo visible, en forma entusiasta y decidida, para mantener, o aumentar esas mayorías. El objetivo debe ser lograr una contundente victoria en esas elecciones presidenciales, en primera o en segunda vuelta. Para eso la unión alrededor de ese objetivo común es clave.

Teniendo en cuenta, especialmente que ese mismo partido de presidente actual -quien ha mantenido su evidente participación en política- buscará lograr unos resultados electorales que le permitan mantener el poder y continuar con su “proyecto progresista”. No será fácil derrotarlos, con tanto poder económico y su alta capacidad para actuaciones populistas, que sintetizan la frase “pan para hoy, hambre para mañana”.

Para derrotar al candidato de la izquierda, Iván Cepeda, existen dos excelentes opciones con enorme potencial: una representada por Paloma Valencia, cuya candidatura es resultado de su amplio triunfo en la consulta en la que participó con otros ocho precandidatos, de donde también salió Juan Daniel Oviedo, escogido como candidato a la vicepresidencia por Paloma. Mucho se ha dicho y escrito sobre esta alianza, pero sin dudas tiene más pros que contras.

La otra opción está representada por Abelardo de la Espriella, quien con su perfil de “outsider” y su movimiento Defensores de la Patria ha logrado cautivar a un alto número de colombianos que se identifican con su mensaje valiente y esperanzador, acompañado por el excelente economista y exministro de hacienda, José Manuel Restrepo, como vicepresidente.

Mientras llegan las fechas de las elecciones, tanto Paloma como Abelerado deben trabajar para promover y divulgar los conceptos y principios que sustentan sus orientaciones políticas y sus programas de gobierno. Sin peleas o desavenencias, terminaremos votando por Paloma o por Abelardo, para el necesario triunfo final.

@AELopezP