Gracias a la oportunidad de haber estado involucrado como investigador en un laboratorio de prestigio mundial en el desarrollo de un medicamento, pude conocer en carne propia las grandes dificultades que hay que sortear para, en forma segura y eficiente, utilizarlo en el tratamiento de pacientes con infecciones por hongos, que alteran severamente su organismo y en ocasiones desencadenan graves complicaciones e inclusive la muerte.
Las infecciones por hongos, reconocidas por su capacidad de atacar a personas sobretodo aquellas en condiciones de defensas bajas, hospitalizados diabéticos, o recibiendo tratamientos como los corticoides, o con enfermedades como el VIH/SIDA, o Cáncer. También existe la posibilidad de ingresar al organismo, con el uso de catéteres o por heridas contaminadas. El hongo se puede ubicar en cualquier parte de nuestro organismo, con manifestaciones relacionadas con su sitio de crecimiento, puede ser superficial o profundos según su capacidad y la respuesta del huésped o persona quien lo aloja. Sus efectos son moderados a devastadores, llegando a comprometer las mucosas, la piel u obstruir los vasos sanguíneos, en cualquier sitio comprometiendo cualquier sistema, nervioso, pulmonar, digestivo, osteomuscular, cardiovascular. Sus señales de crecimiento, se convierten en alertas y desafortunadamente, se descuida frecuentemente su tratamiento. La mortalidad por hongos ha aumentado en los últimos años desde que se reconoce su capacidad destructiva y dañar no solamente al humano, si no también animales, plantas, y hasta objetos y sitios en donde la humedad favorece su crecimiento, es un género de seres vivos muy especial con quien tenemos que convivir frecuentemente y en otros casos, sacarle beneficios como es el ejemplo de las levaduras para la penicilina o fabricar la cerveza.
Metidos en el mundo de la Micología, estudio de los hongos, participamos en una investigación de un medicamento que ya cumple hoy más de 30 años de estudio. Para nuestra satisfacción y, después de estudios básicos, de origen en otro hongo, como en la historia de la penicilina, encontramos otro hongo, con un componente para el tratamiento de otros hongos. Con los años y, después de muchos estudios esta Echinocandina ha venido reemplazando otros tratamientos difíciles de utilizar por su toxicidad y efectos secundarios.
La historia de esta nueva droga fue lograda por el esfuerzo en el que orgullosamente, pude colocar un grano de arena representando a Colombia en medio de otros investigadores. No fue esto un partido de futbol, ni una nueva canción, ni una novela, ni una película, ni ningún acto heroico, o una actuación política, que diariamente recibe toda la atención, simplemente con este nuevo producto, hemos logrado salvar ya, millones de vidas, como sucede con otros medicamentos, a los que le quedamos debiendo, nada menos que la presencia en este mundo.
Emocionado por el recuerdo de esta odisea, no reconocida en un país como el nuestro, recuerdo en estos días el lanzamiento de este medicamento, inicialmente en Nueva York y posteriormente en todo el mundo, después de una ardua investigación durante treinta años, que nos satisface.
@49villanueva








