Faltando menos de siete meses para el fin de su gobierno -en el que ha tenido 60 ministros, incluido el exótico Florián- el señor Gustavo Petro actualmente está ejerciendo, en la práctica, dos roles que no son legalmente compatibles: presidente de la República y jefe estratégico de la campaña del candidato Cepeda, su heredero.
Como presidente sus resultados han sido nefastos para el país. Para solo mencionar algunos hechos que lo demuestran, tenemos: el fracaso de su proyecto de paz total, incrementando la inseguridad y las muertes de colombianos, con alto crecimiento de los grupos armados ilegales, de los cultivos de coca y del negocio del narcotráfico; el debilitamiento del sistema de salud, que ahora está casi destruido, originando muertes por su pésimo manejo; la crisis generada en el sector minero energético, por su desubicada idea -en el tiempo y en el espacio- de “salvar el planeta”; la enorme corrupción incrustada en su accionar, que tiene en la cárcel a varios ministros y altos funcionarios.
Por otro lado, la deuda pública está disparada, considerándose la más alta de la historia, según datos del Banco de la República. Ha aumentado $400 billones (33.4% del PIB) en este gobierno; al mismo tiempo el déficit fiscal está llegando a niveles cercanos al 7% del PIB. Algunos expertos han advertido que, sin un ajuste real y creíble, el costo que pagaremos todos será más impuestos, menos inversión social y un apretón mas doloroso para el próximo gobierno.
En su rol de estratega de Cepeda, hasta ahora Petro ha tenido mejores resultados que como gobernante pues ganó la consulta y lo mantiene encaramado en las encuestas, con un 30% de las preferencias. Algunos opinan que ese es su techo, pero con decisiones populistas como el incremento realizado al salario mínimo, sin consideraciones técnicas apropiadas, la contratación civil paralela de personal y el anuncio de la reducción del precio de la gasolina, así solo sean $300, después de subirla desde $9.000 hasta $16.400, podría crecer aún más.
A pesar del panorama anterior, aún persisten, tercamente, muchos candidatos de la derecha y del centro con registros en las encuestas que oscilan entre el 1 y el 2 por ciento de preferencias electorales. El contexto actual nos indica que, si no hay una unión alrededor de un candidato con reales posibilidades de ganar, se le facilitará aún más el camino triunfal al candidato Cepeda.
Nuestra democracia se merece un mejor futuro que el que proyecta el heredero del gobierno actual. Evitémoslo.
@AELopezP







