La iniciativa nació de ocho jóvenes universitarios que estudian Comunicación Social – Periodismo.
Son dos hombres que, con gran esfuerzo, dedicación y el producto de la venta, lograron estudiar y terminar sus carreras universitarias, uno como negociador internacional y el otro como licenciado en etnoeducación.
El gobierno estadounidense facilitó esta herramienta a los dirigentes de la educación superior con el objetivo de que estudiantes, docentes y empleados lidien con los impactos de la covid-19.
El ladrón intimidó a los jóvenes con un arma de fuego.
Las mayorías de los congresistas archivaron el proyecto, al parecer, por los altos costos fiscales que significaría para el Estado esta propuesta.