Aunque aún existe división sobre este tema dentro del sindicalismo minero-energético, se espera que las demás organizaciones sindicales reflexionen juiciosamente al respecto y prioricen los intereses de subsistencia de los trabajadores –razón de su existencia– y sus familias por encima de sus intereses políticos e ideológicos.
En el transcurso de este año se han recibido más de 2.200 solicitudes. Un total de 1.686 usuarios ya se encuentran generando su propia energía.
Gustavo Petro trató de “negacionistas” a sus contradictores sobre el cambio climático y la necesaria transición energética, una manera falaz de calificarnos a quienes no compartimos sus profundos errores sobre esos temas, tantos, que lo convierten, a él sí, en un auténtico negacionista.
Las distribuidoras de gas que atienden buena parte del centro del país informan que en 2026 tendrán que importar el gas que necesitan y que perderán demanda, residencial incluida, por las condiciones inciertas y costosas de suministro; EPM tuvo que retirar del sistema su planta de generación eléctrica Termosierra por falta de gas natural, advirtiendo impactos en el precio de la energía eléctrica.
Defender esta industria responsable, que ha avanzado en estándares ambientales, en la reducción de emisiones y en el desarrollo de proyectos híbridos (por ejemplo, autogeneración renovable en campos petroleros), es también apostar por un tejido empresarial robusto y social que dinamiza las regiones productoras.