Es momento de dejar de asombrarnos por horas o días por casos como el de Sara, jugar a partirnos de dolor y luego seguir como sino hiciéramos parte del problema social del rechazo, la doble moral y el juzgamiento. No más a la indiferencia y a la normalización de todo tipo de violencias… despertemos.
El mediocampista censuró también la gestión del máximo órgano del fútbol sudamericano en el caso de racismo que sufrió el joven delantero brasileño del Palmeiras Luighi Hanri, quien compareció ante las cámaras de televisión llorando después de un partido de la Copa Libertadores sub-20.
Alejandro Domínguez, presidente de Conmebol, aseguró que el racismo es “una cuestión” que los “desafía como organización”.
El club acusa al entrenador del Fenerbahçe por supuesto racismo.
En estos tiempos de tantas narrativas de inclusión, diversidad, pluralidad pareciera que seguimos jugando a las mentiritas, a esa pesada costumbre de aparentar, de mostrarnos de una forma y ser de otra, de jugar a ser los más respetuosos, alternativos o mentes abiertas pero seguir actuando como unos artefactos herederos de karmas excluyentes, negándose la oportunidad de cambiar, reinventar y trascender.