Actuar con honestidad, tratar a los demás con respeto, cumplir con la palabra y tener empatía son ejemplos sencillos, pero poderosos. Cuando decidimos no hablar mal del otro, agradecer un gesto amable o ayudar sin esperar nada a cambio, estamos liderando con valores.
El ejemplo de Ardern demuestra que la autoridad moral puede ser más eficaz que el grito y que la serenidad puede ser tan poderosa como cualquier postura beligerante. Tal vez ahí resida su mayor enseñanza: en recordar que el liderazgo auténtico no busca perpetuarse, sino servir con decencia, hacer lo correcto y saber retirarse a tiempo.
La barranquillera, actual Miss Mundo Colombia, habló del poder del liderazgo femenino. Con su proyecto propone una nueva mirada de la realeza.
El funcionario destacó avances en internacionalización, cooperación, relaciones interinstitucionales y proyectos estratégicos de gran impacto.
A medida que vamos creciendo, nos vamos convirtiendo en líderes para otros, como padres, amigos, docentes, compañeros y colegas, donde repetimos con ellos, consciente o inconscientemente, lo que aprendimos de nuestros primeros líderes, por eso, una forma de agradecer y seguir creciendo es valorar esa influencia.