¿Cuántas vidas más les quedan o hasta cuándo habrá que lidiar con las vulgares exhibiciones de su disparatada violencia? El miedo apremia, estamos hartos de vivir así, no se ve luz al final de este túnel interminable, pero tampoco se puede aflojar. La tarea pendiente es aún exorbitante por la acumulación de desatinos, políticas erráticas, indolencias tanto distritales como nacionales y algo de negacionismo, claro. Confiamos, una vez más, en que el Gobierno Petro honre sus compromisos, asuma responsabilidades y haga, al igual que la Alcaldía de Barranquilla y las del área metropolitana, mucho más para poner fin a este drama.
El alcalde de Barranquilla viajará el próximo lunes a Bogotá para insistir en el apoyo del Gobierno y además analizar cómo mejorar la interpretación jurídica.
La gobernadora del Atlántico, Elsa Noguera, señaló que se necesita restablecer la seguridad del atlanticense y, para ello, apoya la iniciativa de los gremios de incluir vigilancia del Ejército en Barranquilla y su área metropolitana.
El replanteamiento de la estrategia de seguridad requiere un plan de choque a corto y mediano plazo que determine como parte de esta estrategia de intervención contra el delito, medidas de judicialización efectivas que prioricen acciones contundentes en función de al menos tres criterios: Uno, a partir de la peligrosidad del perpetrador y/o su papel al interior de estas estructuras criminales. Otro, a partir de la sonoridad del delito en aquellos casos particularmente emblemáticos. Finalmente, frente a esas causas en las que se tiene un mayor recaudo probatorio para obtener sentencias.
El funcionario indicó que faltan jueces para atender la legalización de capturas, y exigió judicializar con contundencia a los delincuentes.