El cobro, correspondiente a importaciones realizadas entre 2022 y 2024, comprometería la liquidez de la compañía y obligaría a frenar inversiones estratégicas. La medida, cuestionada por el sindicato USO, se encuentra bajo revisión jurídica.
El análisis se enfoca en la proyección de las implicaciones de mantener ese arancel durante 2025 y 2026, evaluando variables como exportaciones, crecimiento, empleo, inversión e inflación.
Según el Dane, este comportamiento obedeció principalmente al aumento en las compras de combustibles y productos de las industrias extractivas.
Por eso hay que evitar choques tan súbitos, fuertes y masivos como los incrementos inmediatos de aranceles, que ocasionaron una breve estampida de venta de Bonos del Tesoro. Una señal de desconfianza autoinfligida inédita, que dio lugar al plazo de 90 días para negociar aranceles bilaterales con cabeza fría.
El encargado del Departamento de Estado de EE. UU. para América Latina destacó que la región salió “beneficiada” en comparación con las tasas impuestas a China y demás países asiáticos.