Personal médico, gente del común y creyentes, se han refugiado en su espiritualidad para hacerle frente a la pandemia.
La tradición de separación de religión y el Estado ha construido un sistema esquivo a la participación de organizaciones basadas en fe.
En su mayoría, los ciudadanos de las diferentes ciudades han estado acatando las medidas establecidas por las autoridades.
En la tercera ola de la covid-19, los fieles asistieron a los templos cumpliendo con los protocolos de bioseguridad.
Este año los templos religiosos podrán contar con la presencia de fieles cumpliendo los protocolos de bioseguridad. El aforo permitido es del 35%.