Francisco dedicó su homilía a la necesidad de que las personas muestren solidaridad con los demás.
Personal médico, gente del común y creyentes, se han refugiado en su espiritualidad para hacerle frente a la pandemia.
La tradición de separación de religión y el Estado ha construido un sistema esquivo a la participación de organizaciones basadas en fe.
En la tercera ola de la covid-19, los fieles asistieron a los templos cumpliendo con los protocolos de bioseguridad.
Allí permanecerá porque no habrá procesión.