Los Ángeles volverá a levantarse, como lo ha hecho tantas veces antes. Y todos, como testigos o protagonistas, podemos aprender de esta tragedia que lo esencial de la vida nunca se quema: está en nuestra capacidad de amar, de ayudar y de comenzar de nuevo.
En estas primeras dos semanas del año, la realidad continúa agitada, más bien sacudida, por la tensión política, el alto costo de la vida, el desasosiego, la avalancha de pronósticos pesimistas inmersos en la desesperanza y el derrotismo que nos ciegan y solo nos permiten observar lo negativo y complejo para conducirnos al fatalismo y a la resignación.
Este libro habla de la esperanza y la resiliencia. Es un texto impregnado de vivencias personales, con el que aspiro a ofrecer ideas que ayuden a quienes lo lean a encontrar fuerzas para seguir adelante, sin importar la adversidad o el dolor que enfrenten.
La esperanza indiscutible es la razón, la convicción y la promesa que no da lugar a dudas, diatribas, discusiones o disputas, por ser lo más cercano a lo cierto, el músculo potenciador de la voz de la razón, la palabra potenciada por la fuerza de la coherencia y la seguridad inviolable, por estar en el ámbito de la confianza demostrable y veraz: Es el anuncio cumplido con el paso del tiempo. La apuesta de la fe por la conciencia colectiva.
35 de ellas alcanzaron este título el martes 3 de diciembre en el auditorio de la Universidad de la Costa. Lograron formarse gracias a la Fundación ‘Abrazos del alma’, en el rango de 32 a 72 años.