Según el mandatario estadounidense, los líderes árabes le solicitaron posponer ese ataque ya que “se están llevando a cabo negociaciones serias”.
Aunque no está previsto que el presidente estadounidense acuda al evento, sí enviará un mensaje grabado que se emitirá en las pantallas gigantes.
La visita de Trump difícilmente resolverá esa rivalidad estructural. Pero sí puede ayudar a estabilizar la relación más importante del planeta. En un mundo cada vez más fragmentado, incluso una coexistencia pragmática entre Estados Unidos y China sería una buena noticia para todos.
En una banquete de Estado en Pekín el jueves, el estadounidense brindó por su anfitrión chino y extendió una invitación para que este visite junto a su esposa, Peng Liyuan, la Casa Blanca el próximo 24 de septiembre.
Además, Trump pidió a Xi seguir trabajando para contener el flujo de los precursores del fentanilo que acaba en los Estados Unidos y pidió que Pekín aumente las compras de producto agrícolas estadounidenses.