Expertos en política exterior reconocen que la continuidad del régimen en Venezuela traerá a la región retos complejos de manejar para el gobierno de Gustavo Petro.
Las relaciones diplomáticas de Venezuela se han deteriorado en los últimos meses con un notable recrudecimiento, tras las presidenciales del 28 de julio cuyo resultado oficial dio la victoria a Nicolás Maduro.
La medida se anunció tras las denuncias hechas por los opositores asilados que, desde la noche del viernes, aseguraron que varios policías rodeaban y asediaban la residencia de la Embajada de Argentina en la capital venezolana.
Mediante un comunicado, el grupo terrorista reaccionó celebrando el reciente anuncio hecho por el presidente Gustavo Petro.
Petro, que no es un ciudadano más, sino el máximo representante del Estado colombiano, procura adentrarnos en un falso dilema, como si esto fuera una cuestión de buenos o malos, revanchismos, dignidad o chantajes, para dominar el relato basado en su punto de vista. ¿A qué otro laberinto nos conducirán las posturas personales del mandatario, expresadas públicamente a punta de trinos, porque es evidente que no son el resultado de un consenso de nuestra política exterior, sino que reflejan su sentir frente a este conflicto? Poniendo el foco en sus apreciaciones particulares, Petro pone en juego la fiabilidad internacional de la nación entera.