La violencia, la suerte, el amor, el odio, la enfermedad y la muerte, entre tantos otros demonios que no viven en el infierno sino en el plano terrenal son fuerzas que, para bien o para mal, nos mueven.
Ese diálogo con nosotros mismos y con el Padre Dios es el que nos permite tener claro por qué y para qué actuamos diariamente.
El pequeño, en un gesto de inocencia, abordó un tema religioso y lo comentó a sus familiares.
El hombre fue encontrado por sus amigos luego de 33 días con signos de desnutrición.