La misión diplomática estadounidense en el reino saudí había emitido una alerta de seguridad en la que ordenó a su personal y recomendó a los ciudadanos estadounidenses “refugiarse” en Yeda, Riad y Dhahran, además de limitar los desplazamientos no esenciales a instalaciones militares en la región.
Teherán ha prometido vengar la muerte del ayatolá y respondido con bombardeos contra Israel y varios países árabes en los que Washington tiene bases militares: Baréin, Jordania, Kuwait, Catar y los Emiratos Árabes Unidos.
El ministro israelí de Defensa, Israel Katz, insistió en que la milicia libanesa “pagara un alto precio” tras haber atacado el norte de su país.
En Irán, los más recientes ataques han sido contra cuarteles subterráneos del régimen en Teherán.
La decisión se debe a que el país hebreo cerró su espacio aéreo.