Colombia necesita cambios, claro que sí. Pero el fin no justifica los medios y menos, si no es necesario. Las Constituciones no se reemplazan por capricho, que no nos vendan la ilusión de una refundación nacional cuando lo que hace falta es cumplir y mejorar lo que ya tenemos.
No es mi intención entrar a discutir sobre el tema de si es viable o no la realización de una reforma a la constitución por una asamblea nacional constituyente, o por cualquier otro mecanismo de los establecidos para tal fin. Mi deseo y mi propósito es generar interés por el estudio y conocimiento de la constitución política; razón por la cual quiero compartir con mis amigos lectores la siguiente explicación:
Eduardo Montealegre aseguró que una nueva carta magna es necesaria para conseguir las “transformaciones sociales que no se han logrado con la actual”.
Pero el Presidente Petro arrió la bandera de la Consulta popular, para enarbolar ahora la convocatoria de una Asamblea Nacional Constituyente, la que va a suscitar igual o mayor controversia que la que provocó la convocatoria de la Consulta popular!
El mandatario, pese a que en su momento prometió que no convocaría este mecanismo, aseguró que esta sería la vía “si se vuelven a burlar de la consulta”.