En el documento, presentado este viernes, se indica que en primer trimestre de 2023 se han presentado 201 homicidios que equivalen al aumento del 14 % en comparación con el mismo periodo de 2022. Crecen las extorsiones y masacres.
La seguridad no puede seguir siendo el talón de Aquiles de Barranquilla y su área metropolitana, donde medidas de tipo policivo y militarista no resolverán por sí solas su permacrisis. Tampoco las que promueven justicia con mano propia. Acciones efectistas de corto plazo, para colgarse una medalla, mucho menos. Son más bien otro modo de ineficiencia institucional, como la negación o el desconocimiento de la realidad. Esta alerta ofrece una oportunidad para actuar con racionalidad. No la dejemos pasar: la vida de quién sabe cuántas personas depende de ello.
El documento presentado este viernes por el defensor del Pueblo, Carlos Camargo, se refiere a la situación de seguridad en Barranquilla y los municipios del área metropolitana.
En 2020, el organismo lanzó un 'aviso' para prevenir hechos criminales. De las recomendaciones emitidas se han consumado 13, en específico masacres.
La ‘Dagoberto Ramos’ 'incurre en reclutamiento de niños, cobro de extorsiones y utilización de la población para el transporte de marihuana'.

