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Lo que comenzó como una curiosidad por grabar videos terminó convirtiéndose en una herramienta de ayuda social, aunque en este texto se relata es la historia de un joven que siempre ha tenido un inmenso corazón y el don se servir.

José Mario Franco, es un baranoero que trabaja en el sector comercial, se ha vuelto viral en redes sociales por los contenidos que realiza para apoyar a emprendedores y trabajadores informales en distintos municipios del Atlántico.

En su tiempo libre, muchas veces después de terminar su jornada laboral recorre barrios y pueblos para grabar videos en los que promociona pequeños negocios. Con su cámara y una actitud espontánea, invita a las personas a comprar en esos emprendimientos, lo que en muchos casos ha provocado un aumento significativo en las ventas de quienes aparecen en sus publicaciones.

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Él se define como un soñador y emprendedor que ha construido su camino desde abajo, sus propias experiencias de vida lo han llevado a querer comprender la realidad de otros, con el fin de aportar en la medida de sus posibilidades a aquellos que lo necesitan.

“Soy un joven soñador, curioso y bastante creativo. Nací de abajo y como muchos costeños tuve una infancia difícil, pero siempre con la intención de salir adelante”, contó Franco a EL HERALDO.

Josefina Villarreal

Trabaja desde joven

A los 12 o 13 años, José ya buscaba la forma de generar ingresos debido a las dificultades económicas de su familia. Su primer oficio fue vender chatarra, una experiencia que marcó su visión sobre el esfuerzo y el emprendimiento.

Con el pasar de los años, logró abrir un pequeño negocio de venta de accesorios y celulares, que inició en la plaza de Baranoa con una vitrina pequeña y una carpa roja. Hoy, siete años después, el emprendimiento cuenta con un local formal.

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“Pasé sol, lluvia e inseguridad vendiendo. Recuerdo una vez que la lluvia dañó la carpa y me tocó refugiarme abrazando un parlante que había comprado con mucho esfuerzo. Por eso sé lo difícil que es emprender”.

La idea de crear contenido para redes sociales surgió de manera inesperada cuando decidió hacer un video promocionando un negocio familiar.

“Mi papá comenzó a vender pollos asados y como nadie lo conocía, le hice un video con efectos para promocionarlo. Desde ahí comenzó todo el tema digital”, mencionó.

Josefina Villarreal

“La primera persona que ayudé fue un señor, iba pasando por su casa, me bajé del carro y comencé a llamar a la gente para que le compraran todos los bollos y el señor pudiera irse a descansar. El video se volvió viral y ahí entendí que esto también podía ayudar mucho a las personas”.

Desde entonces, Jose ha recorrido municipios como Polonuevo, Galapa y Baranoa apoyando negocios de comida, dulces y otros productos.

No recibe productos gratis

“Siempre pago lo que consumo. Yo sé lo difícil que es emprender y no es justo que alguien regale su trabajo”. El impacto de sus videos ha sido notable. Algunos emprendedores han visto aumentar sus ventas, mientras que otros han recibido ayudas económicas de personas que ven el contenido desde diferentes países.

Incluso, en uno de los casos que compartió en redes sociales, un hombre en situación vulnerable recibió apoyo del acueducto de su municipio después de que su historia se viralizara.

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Además, este joven creyente y quien entregó su vida a Dios desde hace diez años, creó un grupo llamado ‘Los Comelones’, integrado por personas que se organizan a través de WhatsApp para visitar emprendimientos y consumir lo que vendan.

Josefina Villarreal

“Llegamos en grupo, comemos en el lugar y además, si alguien ha donado dinero, se lo entregamos al emprendedor para ayudarle a comenzar. Esto lo hago cuando puedo porque tengo algunas responsabilidades, pero cuando Dios me presenta la oportunidad de ayudar a alguien, lo hago. La verdadera ayuda nace del corazón, no se necesita tener mucho dinero para hacer buenas obras y haremos una cena en la calle”.