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Pocas carreras en la rama judicial se logran solidificar con tanta coherencia. La disciplina, el mérito y la vocación son las fortalezas de la magistrada María José Casado, hoy presidenta de la Comisión Seccional de Disciplina Judicial del Atlántico, por lo que recientemente fue reconocida como la mejor magistrada de Colombia.

Su historia es la de una mujer que comenzó desde los escalones más básicos del sistema, creció a fuerza de estudio y carácter, consolidando una trayectoria que no solo refleja amor por la justicia, sino también un profundo compromiso con la ética y la transparencia institucional.

Para María José Casado, la justicia no es únicamente una función pública, sino una vocación cultivada desde la infancia y fortalecida por el ejemplo familiar. Su padre, abogado, sembró en ella el interés por el derecho. Su madre recuerda que desde pequeña mostraba inclinación por la Rama Judicial.

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Esa semilla creció hasta convertirse en una carrera de más de 21 años de servicio continuo, iniciada en 2004 y marcada por una tenacidad que ella misma identifica como la base de su trayectoria.

En conversación con EL HERALDO contó cómo logró obtener ese reconocimiento, sus experiencias y toda su historia.

Josefina Villarreal

Su trayectoria

Casado ingresó a la Rama Judicial desde los cargos más operativos como escribiente, oficial mayor y directora de centros de servicios en Valledupar y Pereira. Con el tiempo se desempeñó como juez municipal, juez de ejecución de penas, juez de menores y juez penal del circuito para adolescentes.

“Mi ascenso no fue fortuito, en la mayoría de esos cargos los obtuve por concursos de méritos, reafirmando mi convicción de que la carrera judicial se construye con esfuerzo, conocimiento y constancia. porque pienso que la justicia es para la gente”, expresó.

Como magistrada auxiliar de la Sala Jurisdiccional Disciplinaria del Consejo Superior de la Judicatura descubrió su verdadera pasión, la jurisdicción disciplinaria. Desde entonces, su trabajo ha estado guiado por principios esenciales como la honestidad, moralidad, eficiencia y eficacia.

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“He conocido de cerca algunos de los casos más complejos del Atlántico y del país, especialmente aquellos relacionados con faltas de jueces y abogados. Entonces he tomado decisiones firmes frente a conductas que lesionan la confianza en la justicia, como la retención indebida de dineros por parte de abogados o la concesión irregular de libertades mediante habeas corpus por funcionarios sin competencia”, explicó.

Le apuesta a la justicia digital

Para María José, su mayor aporte es garantizar que cada proceso disciplinario se resuelva con rigor jurídico, imparcialidad y en el tiempo debido. Afirma convencida de que la disciplina judicial fortalece la credibilidad institucional y protege a los ciudadanos.

Lejos de estancarse, mira hacia el futuro con claridad y está enfocada en estudiar y profundizar en derecho Informático, inteligencia artificial y nuevas tecnologías aplicadas a la justicia.

Sabe que estos avances están transformando el ejercicio profesional, desde la forma de investigar hasta la recolección de pruebas y la gestión de despachos.

“Tras la pandemia, la virtualidad dejó de ser una herramienta secundaria. Por eso, considero que la Rama Judicial debe avanzar hacia una transformación digital sólida, ética y responsable, que garantice transparencia, mayor acceso y eficiencia en los procesos”.

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Agregó igualmente, que el Derecho Informático incluye la implementación de herramientas como juicios en línea, uso de videoconferencias, inteligencia artificial y big data, con el objetivo de agilizar trámites, reducir tiempos y optimizar el uso de recursos.

Casado encarna una visión moderna y humana del servicio público con una justicia rigurosa, accesible y profundamente comprometida con la gente. Su camino confirma que transformar el sistema es posible cuando quienes lo integran entienden la vocación.