Fortalecer el vínculo con las mascotas es un reto constante. No basta con alimentarlas o sacarlas a pasear, y es cierto que en medio de una rutina tan acelerada, encontrar espacios de conexión con los animales puede parecer complicado. Pero, ¿Qué pasaría si el bienestar de ambos pudiera fortalecerse en una sola práctica?
Aquí es donde entra el Doga, una disciplina que combina el yoga tradicional con la interacción consciente con perros. Es una invitación a compartir un momento de calma, respiración y estiramiento con nuestras mascotas, creando una armonía que beneficia tanto al humano como al animal.
Esta práctica nació en Estados Unidos en los años 2000 como una propuesta para integrar a los perros en la práctica del yoga. Aunque pueda parecer una actividad más enfocada en los dueños que en las mascotas, lo cierto es que los perros responden de manera sorprendente al ambiente relajado, la respiración pausada y el contacto físico que se genera durante las sesiones.
El Doga incluye estiramientos en los que el perro participa pasivamente, posturas adaptadas para que el animal se relaje sobre su dueño y masajes que estimulan la circulación y el bienestar emocional del can. Además, se basa en la sincronización de energías: cuando el humano logra calmarse, el perro lo percibe y responde en consecuencia.
Hacer yoga con su perro puede sonar extraño al principio. ¿Cómo lograr que se quede quieto?, ¿Entenderá lo que estamos haciendo? Estas fueron algunas de las dudas que surgieron cuando Nancy Loaiza, una creadora de contenido de belleza y bienestar decidió probar el Doga por primera vez junto a su perrita Sami.
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“Esta es una actividad enfocada más en ellos que en ti. Por eso, es clave respetar los tiempos y límites de la mascota. Si el perro no quiere hacer una pose o se muestra incómodo, es mejor dejarlo en libertad. El objetivo no es imponer una rutina, sino crear un espacio de bienestar”, dijo.
Un ambiente ideal
Para que el perro se sienta seguro, se recomienda empezar en casa antes de asistir a una clase grupal. Un ambiente relajante hará toda la diferencia:
“Se debe usar música suave para perros, elegir un espacio tranquilo y sin distracciones, hacer la sesión después de un paseo o una actividad física para que el perro llegue con energía equilibrada”.
Loaiza confiesa que al principio fue difícil: “pensé: ‘¿Yoga para perros?, ¿De verdad?’ Sami ni siquiera sabe lo que está haciendo, pero con el tiempo, comprendí que el Doga no se trata de poses perfectas, sino del tiempo compartido, los masajes y la calma que se genera entre ambos”.

Enfatiza en que los masajes son clave entre cada postura. Ayudan a que el perro se relaje y refuercen el lazo afectivo. “Ustedes van midiendo si una caricia los hace sentir cómodos. Si están relajados, continúan con la siguiente pose”.
El Doga es apto para perros de todas las edades, desde cachorros hasta ancianos, siempre que se respete su ritmo. Cada sesión no debe durar más de 12 minutos para evitar extenuarlos.
“No se trata de obligarlos a hacer algo que no les gusta. Si tu perro no quiere seguir, déjalo ir. Lo clave del Doga es que disfruten juntos”.
Respeto y conexión
En su primera experiencia, hizo la postura del saludo con Sami: se colocó detrás de ella, levantó sus patitas delanteras y le dio masajes en la pancita.
Al final, Sami estaba relajada y ella, sorprendida por la conexión que habían logrado.
A medida que avanzaba la sesión, Loaiza descubrió que el Doga relajaba a ambas. En algunas posturas, el esfuerzo físico era mutuo. “Realmente te ejercitas mientras lo haces”, comentó entre risas al notar que sus pantorrillas temblaban con el peso de Sami.
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Algunas posturas, como la versión canina del “perro boca abajo”, ayudan a mejorar la circulación en los perros. Otras fomentan la confianza y el contacto físico a través de masajes y caricias. Pero la clave siempre es observarlos: si muestran incomodidad, hay que detenerse.
La creadora de contenido también manifestó que el tiempo es fundamental. “Después de los 12 o 15 minutos ya se sentía cansada, como con ganas de no seguir”.
También aprendió que, en el mundo canino, el contacto visual prolongado puede ser una señal de desafío, así que en ciertas posturas es mejor evitarlo. “Si tu perro no se siente cómodo, permítele acostarse a tu lado”.
El Doga involucra la respiración consciente, la meditación y la presencia de tu perro, creando un ambiente de calma y serenidad. Esto puede ser una gran ventaja para perros que son nerviosos o ansiosos.