El inicio del año escolar en Colombia en la mayoría de los colegios inicia este lunes 2 de febrero. La fruta seca que protege músculos y huesos después de los 45 años, según expertos Estos son los alimentos que ayudan a la regeneración del hígado Así debe preparar los huevos para conservar sus beneficios, según los nutricionistas Por eso es muy importante que como padres estén atentos al incremento en los casos de enfermedades respiratorias y estomacales en niños y adolescentes. Esta situación se repite cada año y está relacionada con la convivencia diaria en espacios cerrados. Durante las primeras semanas de clases, los estudiantes comparten salones, materiales y zonas comunes, lo que facilita la circulación de virus y bacterias que afectan principalmente a quienes aún están fortaleciendo su sistema inmunológico. Después de largos periodos de vacaciones, el organismo de los menores se enfrenta nuevamente a múltiples microorganismos. Este cambio brusco de entorno hace que aumenten los contagios, especialmente en instituciones con alta densidad estudiantil. Además, factores como el cambio de horarios, la reducción del descanso y la adaptación a nuevas rutinas pueden debilitar las defensas naturales del cuerpo. Especialistas señalan que, aunque los hábitos saludables ayudan a proteger la salud, ningún método garantiza una protección total frente a los virus presentes en los ambientes escolares. Detectar los primeros síntomas permite actuar antes de que la enfermedad avance. Entre las señales más frecuentes se encuentran: congestión nasal, dolor al tragar, tos constante, fiebre y cansancio excesivo. Cuando estos signos aparecen, lo más recomendable es evitar que el niño asista al colegio y buscar orientación médica para prevenir brotes dentro de los cursos. Asimismo, debe establecer hábitos saludables puede reducir significativamente la frecuencia de infecciones: incluir alimentos naturales en cada comida, establecer horarios regulares de descanso, fomentar el lavado de manos antes y después de comer, enseñar a cubrirse al estornudar y limitar el consumo de comida ultraprocesada. Los expertos advierten que automedicar a los niños puede ser perjudicial. Cada organismo responde de manera distinta, por lo que cualquier tratamiento debe ser indicado por un profesional.