Su hijo José David Pérez, de 33 años, sobre quién recae el legado, comenzó a versear para despedir a su padre, quien nació en Puerto Wilches (Santander), pero se consideraba un barranquillero más. 'Ya se ha ido Mingo Pérez con sus versos para el cielo/ ya se ha ido Mingo Pérez con sus versos para el cielo/ con cariño muy sincero desde aquí lo despedimos, adiós mi querido viejo/ con cariño muy sincero desde aquí lo despedimos, adiós mi querido viejo', dijo el joven que en medio del dolor sacó fuerzas para despedir de la mejor manera a su papá. Mientras sonaban los tambores, no solo José David se abría paso con sus versos, sino tres congos que se paseaban por la sala de la Casa Museo ubicada en el barrio Rebolo, y también dos toritos que con el movimiento de sus máscaras hacían menos doloroso el adiós a Migo Pérez. 'Se fue la voz que identificaba nuestra danza, tenemos la confianza puesta en su hijo Joche que lo viene haciendo bien, así que esperamos el legado de Mingo sea eterno y bien valorado por las nuevas generaciones', dijo Alfonso Fontalvo, el gran heredero de esta tradicional danza que en 2021 cumplirá 143 años de participar de manera ininterrumpida en el Carnaval.