Esas eran las palabras que se podían leer en la tarjeta de invitación al evento de la firma del contrato de Harry José Canedo Name, un joven lanzador de apenas 16 años, con los Medias Rojas de Boston, la prestigiosa franquicia de la Major League Baseball (MLB). Fue realmente emocionante observar cómo sus familiares, compañeros de curso con sus respectivas madres, profesoras del colegio, prensa especializada, sus entrenadores Orlando y Mingo y amigos en general lo acompañaban y felicitaban en la sala de prensa del estadio de béisbol Edgar Rentería, donde se llevó a cabo el acto.
Nació en Barranquilla en el hogar de sus padres Harry y María Fernanda, desde niño practicó otros deportes con los que no encontró una verdadera conexión, pero en unas vacaciones, después de asistir a un partido de los Yankees de Nueva York, empezó a interesarse profundamente por este deporte. Comenzó a entrenar con una gran intensidad, del colegio salía directamente todos los días a practicar 4 horas, con mucha disciplina y rigor, con el apoyo de toda su familia y con una mentalidad positiva; participó en torneos locales y nacionales, destacándose en las selecciones Atlantico y Colombia, donde fue pieza clave para lograr títulos importantes.
A pesar de su corta edad, mostraba su habilidad y talento en el montículo, alcanzando lanzamientos hasta de 90 millas por hora, lo cual llamó la atención de varios cazatalentos de equipos de la MLB, los Mets, los Yankees, entre otros, pero finalmente son los Medias Rojas quienes logran contratarlo. Forma parte de un grupo de peloteros nacionales que busca abrirse paso en las ligas menores de USA para ir escalando paso a paso hasta llegar a las grandes ligas.
La historia de Harry José sirve de inspiración para muchos niños y adolescentes que hoy sueñan con triunfar en algún deporte, es un símbolo de esperanza y un ejemplo de trabajo y determinación para superar cualquier reto, sin importar la edad, las dificultades y lo lejano que puedan llegar a ser esas metas.
Los sueños no se cumplen por casualidad, se construyen con esfuerzo diario, con muchos sacrificios silenciosos, con una pasión que no se debe dejar apagar nunca y con mucha constancia y humildad. Este gran logro representa para él una recompensa a muchos años de dedicación y al inicio de un camino lleno de oportunidades y éxitos futuros; el pasado domingo ya viajó a los campos de entrenamiento en República Dominicana.
Soñar fue su primer paso, pero trabajar por ese sueño es lo que le permitirá muy pronto estar en el montículo del legendario estadio Fenway Park en Boston, porque los sueños sí se cumplen, si no pregúntenle a Harry José.







