El mismo gobierno quebrado, con déficit fiscal del 6,4% del PIB, nos vende megainversiones de última hora sin plata, sin plan técnico y sin cronograma.
Derrotar los diversos factores de inseguridad que como flagelo tienen a Colombia en el ranking de uno de los países del planeta más inseguros por su peligrosidad derivado no solo de un endémico conflicto interno armado, sino, de la mutación del crimen organizado.
La política ha dejado de ser un ejercicio de persuasión. Es ahora una competencia de demolición moral. Cada declaración parece diseñada para humillar al adversario, cada diferencia termina convertida en una prueba de corrupción o fanatismo, y cualquier matiz empieza a interpretarse como una traición.
Esto se me ha vuelto lo más aburridor que pueda presenciar como aficionado al fútbol, porque todo es tan predecible que se puede intuir lo que va a pasar, atrasa el desarrollo del sistema de los equipos, se ven torpes para sacar el balón de su área y, peor aún, un error puede costar un gol en contra.