El populismo, el odio y el resentimiento, cuando se combinan con la improvisación y la falta de rigor, producen resultados catastróficos. No se trata de ideologías, sino de capacidades. Colombia necesita más que discursos: necesita gestión, liderazgo y un rumbo claro.
El próximo 31 de mayo, durante esa primera faena los testigos de Abelardo y de Paloma deberán considerarse aliados, y para la segunda vuelta esa tarea deberá repetirse con igual o mayor responsabilidad aún porque al igual que en Venezuela solo así se podrán demostrar los verdaderos resultados ante Colombia y el mundo.
La seguridad blindada sin disponibilidad continua es una fortaleza vacía. La TI que sobrevivirá no será la que acumule más teraflops (unidad de medida que representa la capacidad de procesamiento de un ordenador), sino la que transforme cada clic del usuario en el motor que pone todo en marcha.
Si Colombia no lidera ese proceso, terminará importándolo. Y quien controla la arquitectura, controla el mercado. La decisión de fondo es simple: ¿queremos un sistema financiero cerrado que protege incumbentes o uno abierto que expande oportunidades?