Los dos grandes misterios en toda la naturaleza son la mente y el universo, y plantea que en el futuro podremos usar tecnología para leer la mente, controlar objetos con el pensamiento, cargar recuerdos, mejorar la inteligencia.
Quizás la verdadera abundancia consiste en lograr que lo que construimos afuera honre plenamente lo que somos adentro, porque, al final, la existencia siempre nos devuelve la misma pregunta: qué hicimos con aquello que recibimos.
Sí, sin duda: soñé una locura que tal vez nunca sea posible a menos que ocurra un inesperado milagro de ingeniería ambiental gracias a una racional intervención institucional.
Expresar aprecio no requiere discursos largos ni palabras elaboradas. A veces, una frase sencilla como “gracias por estar siempre”, “me gusta cómo haces esto” o “admiro esto de ti” puede tener un impacto mucho más profundo de lo que imaginamos. Esas palabras tienen el poder de reafirmar, fortalecer y nutrir la relación.