La insolvencia se creó para ayudar. Para darle una salida a quien, por circunstancias reales, atraviesa un momento difícil. Y esa idea también la cuenta el vallenato.
Me entristece que los colombianos pensemos en crucificar antes de pensar que la única forma de salir de la pobreza es industrializando el país, a partir de la generación de valor de los recursos extraídos, no dejándolos enterrados.
Cuando los recursos se administran con disciplina y transparencia, alcanzan para más. Y en el Atlántico se traducen en resultados concretos: 400 obras civiles en ejecución, que se sumarán a las 850 de mis dos gobiernos anteriores, son la muestra de que también el “cemento” tiene un componente social y abre oportunidades.
Para superar miedos, incertidumbres, inseguridades, limitaciones, indecisiones, dependencias, dominaciones, incapacidades e imposibilidades no existe un valor más fuerte que la libertad. Saber y conocer la amplitud que proporciona, es adquirir la dimensión inspiradora de la riqueza.