Sería importante que los dirigentes comprendieran que la otra mitad de un equipo de fútbol son los aficionados y, por tanto, merecemos ser tenidos en cuenta a la hora de tomar las decisiones, porque se ve muy feo que una ciudad futbolera se acabe de esta manera.
A pesar que la olla quedará raspada, a la presidencia hay ¡catorce! aspirantes, con más de un Judas. Tal exceso podría poner en peligro hasta la realización de una segunda vuelta. La unión es un imperativo. No se puede atomizar los votos anti petristas, ni ser tibio.
Liderar, no es imponer un camino, sino construirlo junto con otros. Es inspirar un propósito, promover un crecimiento constante, generar conexión con los demás y cultivar una confianza duradera.
Char tiene razón, a la cabeza del Estado tiene que estar un presidente o presidenta que trabaje de la mano de los gobernantes locales sin importar su trapo político o ideológico, es decir, que no pelee con estos ni mucho menos llegue a la descortesía institucional de negarles el saludo o ponerles en ridículo en público.