Este sábado 5 de abril entró en vigor la controvertida política arancelaria del presidente estadounidense Donald Trump, que impone un gravamen del 10% a las exportaciones de Colombia, Brasil, Argentina, Chile, Ecuador y Costa Rica hacia Estados Unidos, generando preocupación entre productores y analistas económicos.
La medida forma parte de una estrategia global de aranceles recíprocos que afecta con mayor severidad a países asiáticos como Camboya (49%), Vietnam (46%), Bangladesh (37%), Tailandia (36%) y China (34%), mientras que la Unión Europea enfrentará un 20% de gravamen.
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La directora del Fondo Monetario Internacional (FMI), Kristalina Georgieva, calificó estos aranceles como un “riesgo significativo” para el crecimiento económico mundial e hizo un llamado a resolver las tensiones comerciales “de forma constructiva”. Por su parte, Jerome Powell, presidente de la Reserva Federal (Fed), advirtió que estas medidas provocarán “mayor inflación y una desaceleración del crecimiento” en Estados Unidos.
El Laboratorio de Presupuesto de la Universidad de Yale proyecta que los aranceles ocasionarán un aumento de precios de entre 1% y 1,2% en Estados Unidos, lo que representaría un sobrecosto anual promedio de 1.600 a 2.000 dólares por hogar estadounidense. La Organización Mundial del Comercio (OMC) estima que podrían reducir en 1% el volumen del comercio global de mercancías este año.
Impacto en el sector agrícola colombiano
En Colombia, el sector agrícola se prepara para enfrentar una posición desventajosa frente a países como México, que continúa exportando a Estados Unidos con 0% de arancel gracias al acuerdo comercial T-MEC. Según Analdex, productos como café, plátano, limones, aguacates y flores serían los más afectados.
“Al tener un producto más barato, el consumidor estadounidense va a empezar a preferir estos bienes”, advirtió Javier Díaz Molina, presidente de Analdex, quien también señaló la importancia de diversificar los mercados de exportación sin desconocer la relevancia comercial de Estados Unidos para Colombia.
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En este contexto de tensión comercial, el próximo miércoles 9 de abril se celebrará en Honduras la IX Cumbre de la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños (CELAC), a la cual asistirán los presidentes de varios países afectados, incluyendo Brasil, Colombia y México. Aunque la agenda incluye diversas iniciativas, se espera que los aranceles sean uno de los temas centrales de discusión, junto con las deportaciones de migrantes desde EE.UU. y las amenazas sobre el canal de Panamá.
Mientras tanto, en Estados Unidos ya se reportan aumentos de precios en productos como computadores, juguetes, calzado, frutas, verduras, carnes y vehículos, afectando especialmente a los sectores más vulnerables de la población.
Arancel global del 10% es un hecho
El arancel global del 10 % que el presidente estadounidense, Donald Trump, anunció esta semana entró en vigor este sábado a las 00:01 hora local del este de EE.UU. (04:01 GMT), en una medida que amenaza con provocar aún más turbulencias en las bolsas internacionales.
El 2 de abril, en una jornada bautizada como “el día de la liberación”, Trump anunció ese gravamen del 10 % a 184 países y territorios, además de la Unión Europea (UE), y que, en algunos casos, incrementó hasta el 20 % para productos europeos o el 34 % para importaciones chinas.
Esa escalada arancelaria adicional aplicada solo a algunos socios comerciales de Washington entrará en vigor a las 00:01 hora local del este de EE.UU. (04:01 GMT) del 9 de abril.
Lo que entra en vigor a partir de este momento es el arancel global del 10 % que afecta a todos los productos que Estados Unidos importa de otras naciones.
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Sin embargo, se libran de ese arancel del 10 % aquellos productos que ya estuvieran cargados en un barco y en tránsito hacia Estados Unidos antes de las 00:01 hora local del este de EE.UU. (04:01 GMT) de este sábado, según figura en la orden ejecutiva que Trump firmó el miércoles para implementar estas medidas.
Esa excepción -la única que recoge la orden- evita que las mercancías que ya están en camino a Estados Unidos se vean afectadas por el cambio en aduanas.
Los aranceles impuestos por Trump suponen una amenaza para los cimientos del libre comercio que han definido el mundo durante décadas y ya han desatado una guerra comercial con aliados tradicionales de Washington, como Canadá, y adversarios como China, que ha anunciado sus propios gravámenes.
Los aranceles también han avivado el miedo a una ralentización económica, con el banco más grande de EE.UU., JPMorgan Chase, elevando las posibilidades de una recesión global del 40 % al 60 %.
Dentro de EE.UU., el presidente de la Reserva Federal (Fed), Jerome Powell, advirtió el viernes que los aranceles de Trump podrían traducirse en una mayor inflación y un menor crecimiento económico, y avisó que la inflación más alta podría ser persistente y no temporal.
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Los aranceles también amenazan con encarecer dentro de EE.UU. bienes como las viviendas, los automóviles y la ropa, perjudicando especialmente a las familias más pobres del país, que podrían experimentar una caída de capital de hasta el 5,5 %, según un estudio de un centro de investigación de la Universidad de Yale.
Trump impuso los aranceles recurriendo a la autoridad adicional que tiene como presidente para declarar una “emergencia nacional”, algo que hizo argumentando que la situación comercial actual supone un riesgo para la seguridad de Estados Unidos.
El mandatario ha prometido que los aranceles harán que vuelvan a EE. UU. los empleos que se trasladaron a países con mano de obra más barata en las últimas décadas; pero, en las últimas semanas, también ha reconocido que podría haber un periodo de “transición” doloroso para las familias estadounidenses.
La última vez que los aranceles estadounidenses estuvieron tan altos fue después de que el presidente Herbert Hoover (1929-1933) promulgara la controvertida ley arancelaria Smoot-Hawley en 1930, lo que elevó los aranceles sobre muchos productos importados a casi el 40 %.
A esta medida se le atribuye haber empeorado la Gran Depresión, también conocida como la Crisis de 1929, que duró hasta los años previos a la Segunda Guerra Mundial.