Después de despertarse a eso de las 4.45 de la mañana (8.45 GMT) Hurley y Behnken probaron la maniobrabilidad de la nave para certificar la funcionalidad del transbordador unos treinta minutos antes de atracar, tras lo cual volvieron a activar el piloto automático. La cápsula, diseñada para atracar de forma autónoma al módulo Harmony, se unió a la EEI bajo la atenta mirada de los astronautas y de los trabajadores en la Tierra, que controlaron en todo momento la aproximación de la cápsula. Tras igualar la presión del interior del transbordador con la de la EEI, aproximadamente dos horas después de acoplarse, la escotilla se abrirá y la tripulación de abordo dará la bienvenida a Hurley y Behnken. Durante ese tiempo realizarán investigaciones técnicas y científicas hasta su regreso a la Tierra, que, de ser satisfactorio, supondrá el paso final antes de comenzar las misiones operacionales de la NASA apoyadas por compañías privadas.