La única que posee las condiciones de conocimiento, experiencia, y talante es Paloma Valencia, líder del uribismo, alguien con peso propio y brillante hoja de vida, y quien se encuentra calificada para dirigir al país. Sobre todo con Uribe de asesor. Hay que votarla para que gane.
La gestión ha sido tan efectiva, que no hay real preocupación por su sucesión, porque lo más importante es que enseñó a pensar en grande, y quien quiera que fuese el elegido, tendrá claro que Álex nos dejó una ciudad a otro nivel.
Todo el mundo está centrado en la elección presidencial que, claro, es muy importante. Pero nuestra principal defensa es el parlamento. Con un buen parlamento podemos capear un mal gobierno.
Petro, hoy, aunque aún nos pueda hacer mucho daño, ya es historia. Así que a programarse para elegir nuevo presidente, o sea el futuro del país.
La única falla que se le puede endilgar a Uribe es su nula capacidad para escoger sucesores: Terrible lo de Santos, culpable de lo que nos ocurrió y aún nos ocurre; fallido lo de Zuluaga, y otra vez terrible lo de Duque, al punto que ya es extendida la idea de que Uribe en política es capaz de cometer cualquier error.
Las encuestas presidenciales son de resultado variable, pero se puede colegir que hay un lote de tres que pueden puntear: Cepeda el malo, nuestro Abelardo, y Paloma Valencia, quien ante la renuncia de la Cabal deja al C.D. medio mocho, y tal vez pidiéndole pista a Abelardo, que sería lo indicado.
Ojalá el país no se equivoque y elija bien, necesitamos alguien firme y sólido como Abelardo De la Espriella, quien con su mensaje ha demostrado que sería el conductor ideal puesto que representa fielmente a la Colombia que necesitamos.
Petro detesta a Barranquilla por enfermizos celos con Álex quien, hasta ignorándolo ha transformado la ciudad, al punto que aquí si es “antes de Álex y después de Álex”, cosa que le arde.
En su desvarío, no entiende que los gringos se pueden dar el lujo de también entrar aquí y llevárselo sin que ocurra nada internacionalmente. En lo de Venezuela se le puede acusar de interés en el petróleo, pero aquí le queda limpia la excusa del narcotráfico.
El equipo se lució, destacó las virtudes de Enamorado, autor de tres de los cuatro goles clave de la final; resucitó a Teo, los porteros no hicieron extrañar a Viera, le dio oportunidad a los del semillero, Canchimbo se mostró como futura estrella, El técnico Arias puso orden y estrategia, y sembró mística en la nómina.