En América latina sucedió lo contrario, el pensamiento castrista fue cerreramente anti capitalista, totalitario y autocrático; e hizo tres aportes: el intervencionismo militar sin ambages desde Bolivia hasta Angola, un antiamericanismo visceral y la connivencia con el narcotráfico porque este debilitaba el imperio.
Rusia había ensayado y fracasado con un capitalismo de Estado sin libre empresa. ¿Intentará el régimen cubano en su aniversario 67 hacer lo correcto o “morirá con su pinta” como los jugadores habaneros de dominó?
A pesar de ser mayoría los informales no tienen asiento en las negociaciones del salario mínimo. Los formales sí a través de las centrales obreras, que suelen contar con la tentación populista del gobierno para obtener incrementos por encima de la inflación más la productividad.
En la actual coyuntura política, le dedico esta columna a varios amigos proclives a intentar salvar su conciencia absteniéndose de votar, votando en blanco, o “yéndose a ver ballenas” si la realidad no les permite escoger entre “dos cosas que me gusten”.
Las nuevas fuentes de energía son bienvenidas, pero frenar la exploración de petróleo y gas y reducir la producción de carbón es intrascendente a escala global, mientras debilita nuestra seguridad energética, elimina docenas de miles de empleos formales y deteriora las finanzas nacionales y territoriales.
De este lado del Atlántico, en cambio, la praxis revolucionaria identificó en la compra de votos “al detal” una vulnerabilidad de los procesos electorales que sirvió de inspiración al Socialismo del Siglo 21 para un ambicioso experimento político continental: escalar esa práctica a “el por mayor” para comprar elecciones presidenciales.
McCarthy, profesor de matemáticas en Dartmouth College, recogió en 1956, un reto lanzado por Alan Turing antes de su muerte. Turing, quien muy joven definió matemática y lógicamente un computador antes de que existieran, fue el primero en preguntarse si las máquinas podrían pensar.
Demostrado así el poder del medio visual en la política contemporánea, los debates televisados se volvieron omnipresentes en las campañas de todo el mundo.
En América Latina la tasa total de fertilidad ya está por debajo de la tasa de remplazo, o sea que solo es cuestión de tiempo cuando la población deje de crecer y cuando comience a declinar. Hace poco sorprendió el dato de que la tasa de fertilidad en Bogotá está por debajo de las predicciones y es más baja que la de Tokio.
Al traslaparse el crecimiento poblacional con despegue económico se genera el llamado “bono demográfico” que puede durar unas pocas generaciones, durante las cuales disminuye el número de hijos sin que la población haya envejecido mucho. Con menos niños y ancianos dependientes se facilita el ahorro que financia la inversión, ésta el crecimiento económico, el cual a su turno fondea la seguridad social.