Hay un significativo porcentaje de ciudadanos que demuestran que Colombia no es solo un país desigual en materia económica, sino también y mucho, en cuanto a coeficiencia intelectual, y a esos anteriores hay que sumarle los resentidos consumados, que no son pocos.
Pero lo que sí es inaceptable es que justo hoy en el norte de nuestra ciudad se estén demoliendo bellas casas de arquitectura moderna que deberían ser consideradas como patrimoniales porque no solo las construidas hace un siglo se merecen ese reconocimiento, para construir sobre sus escombros edificios de varios pisos.
Hoy la nuestra es una ciudad que luce muy limpia, y aunque aún persiste la absurda costumbre de arrojar basura a los arroyos y contratar carretilleros para botar escombros, podas y basura al sitio abierto más cercano, la Triple A desarrolla un encomiable trabajo de limpieza de calzadas, andenes, bulevares y parques, trabajo arduo pero muy bien organizado.
Pero regresando a nuestra Barranquilla lo que deseo para este 2026 que se nos viene es que se terminen obras que hoy se están ejecutando, otras ya anunciadas y unas más que son necesarias.
Hoy para garantizar un centro impecable en invierno habría que canalizar todas esas carreras desde Murillo para verter sus aguas al caño del Mercado, quizás con el sistema de tuneladora que se está utilizando en la calle 85.
Procuraré describir lo que allá aprecié y que sería posible implementar aquí. Lo básico sería reconstruir las calzadas y los andenes actualizando sus anchos para una óptima utilización de los espacios para vehículos y peatones. Nada de adoquines en las aceras sino concreto liso.
El gobierno central no es reconocido por su generosidad con Barranquilla, pero con estos recursos propios bien manejados y distribuidos, el Distrito ha podido transformar positivamente a la ciudad que habitamos, y por esto nuestras escuelas públicas hoy bilingües y con una alimentación bien administrada, puntean a nivel nacional en calidad de la educación.
Esos precandidatos, sin expresarlo, nos están tildando de ilusos o ignorantes a los que apoyamos y tenemos a Abelardo De la Espriella por encima de ellos en las encuestas. ¿No será que son ellos los equivocados? Lo cierto es que si su masivo apoyo se mantiene o incrementa, y si realmente están pensando en función de patria, tendrían finalmente que apoyarlo quedando todos o casi todos muy mal parados.
Hoy Barranquilla cuenta con un bellísimo malecón que cada vez ofrece más atractivos. ¿Podrían mis lectores imaginar la tremenda y positiva impresión de tantos turistas extranjeros al desembarcar en nuestro malecón después de una travesía por esas poblaciones, y ver desde su llegada la nueva “Luna del Río”, la silueta urbana de nuestra ciudad y próximamente el barco hotel “El Baqán”?.
Lo cierto de todo este análisis es que si hoy Colombia tuviera un presidente serio, decente, responsable, con un muy buen equipo en sus ministerios e institutos descentralizados, con un país más seguro y productor, y obviamente con elevado respaldo popular, como máximo tendríamos una docena de candidatos, esos sí serios, capaces y con posibilidades, porque un mandatario que deje la vara bien alta, limitaría esta proliferación de individuos que la están midiendo por lo bajo con Petro.