Los libros no deben abandonarse nunca, al contrario, debemos fomentar su uso. Está comprobada su conexión con el desarrollo de habilidades fundamentales como la comprensión lectora y la escritura, así como el incentivo de la creatividad, la construcción de pensamiento crítico, etc.
Hoy es clave, además de contrarrestar estos factores, generar herramientas eficaces para enfrentar la vulnerabilidad de los menores ante la utilización perversa de la tecnología para atacarlos, con legislaciones ajustadas a este contexto para erradicar la venta y la explotación sexual de niños.
Que ojalá este mensaje cale a nivel mundial, aun en medio de la agitada realidad geopolítica, invitándonos a unirnos como humanidad alrededor de propósitos loables y trascendentes en la conservación integral de nuestra casa terrenal y las condiciones de bienestar de la humanidad.
Este panorama implica la urgencia de mantener redes de apoyo social que faciliten el acompañamiento emocional y sicológico, —como se da en la familia extendida—, que permita erradicar el edadismo, y reconocer el valor y acervo que guardan los mayores; nuestro compromiso debe ser que cada familia cuide a sus abuelos.
Es preciso aplicar controles domésticos y, al mismo tiempo, exigir de manera vehemente una regulación que no sea permisiva, con enfoque en una responsabilidad social compartida y que priorice la salud mental, sobre todo, la de nuestros niños y jóvenes.
Esta temporada de conexión religiosa y espiritual resulta, además, propicia para la meditación interior, para hacer una pausa introspectiva que nos permita revisarnos en el plano personal e íntimo, reencontrarnos con nosotros mismos y, por qué no, evaluar el impacto de nuestras acciones en el bienestar emocional y la propia salud mental, tan necesarios en tiempos de agitación permanente.
Vale la pena analizar hasta qué nivel debe llegar la dependencia emocional hacia los perros y en qué medida esto debilita el contacto personal con los seres humanos queridos e, incluso, el debilitamiento del interés hacia los congéneres.
No podemos esperar a que ocurran tragedias para activar nuestro sentido solidario; el apoyo desinteresado a los demás debe ser inherente a nuestros valores personales y forma de ser.
La tragedia humanitaria que se desprende de estos enfrentamientos suele ser devastadora ya que implica el aumento de la violencia, la pobreza, el hambre, y la destrucción de infraestructura vital.
Seamos partícipes de esta jornada democrática, enfrentando el abstencionismo que tradicionalmente ha caracterizado al país y dándole el verdadero valor al voto como mecanismo determinante y definitorio del rumbo de nuestra nación, ejerciendo este derecho de manera consciente y transparente y con el conocimiento y la confianza en quienes elegimos; no la desaprovechemos.