Mientras en Colombia no diseñemos e implementemos políticas públicas para reducir impuestos, tasas de interés y trámites engorrosos a los sectores productivos, y mientras no habilitemos el transporte fluvial y férreo, no habrá forma de ser competitivos en el comercio global.
Esta iniciativa del maestro Villazón, de lanzar cada cierto tiempo una producción que recuerda el origen de la música vallenata, debería instituirse como política pública para conservar y fomentar la cultura del folclor vallenato.
Obviamente, para resolver estos problemas de acceso al crédito agropecuario, solo se requiere hacer unos ajustes al actual Sistema Nacional de Crédito Agropecuario y meterle tecnología a los procesos de trámites de los créditos.
En este gobierno decidieron establecer la política de crédito agropecuario por ideología. Crearon unos usuarios especiales de crédito que, en los 25 años que llevo prestando mis servicios profesionales al sector, nunca los he visto en una finca desarrollando un proyecto agrícola o ganadero.
También es hora de meterle un revolcón a las entidades adscritas y vinculadas al Ministerio de Agricultura, como a los instrumentos de ayuda e incentivos al sector. ¿Por qué no fusionar, por ejemplo, a Bancóldex con Finagro y a los Fondos de Garantías FNG y FAG, y ampliar su cobertura a esquemas de financiamiento otorgados a través de Bolsa Mercantil de Colombia, Fintech y Fondos Privados de Inversión en el sector agropecuario?
Para rematar, anunciaron la siembra de unos cultivos sin antes hacer el estudio de las condiciones de suelo, humedad relativa, temperatura, luminosidad y precipitación en esa región. Si ya existen 42.000 hectáreas de palma y seis extractoras de aceite, lo lógico era sustituir las 25.000 hectáreas de coca por palma, caña de azúcar y coco, para crear el clúster de aceites, biodiésel y etanol más grande del país.
Son expertos en echar carreta barata, reciclar estudios trasnochados y muy creativos para inventar convenios de cooperación para tumbarse los recursos de las regalías que le asignan a los municipios más afectados por la violencia, pobreza, economías ilícitas y debilidad institucional en zonas rurales apartadas del país.
Teniendo en cuenta estos dos elementos de análisis, el sector agropecuario no pudo haber crecido o creció insignificantemente en términos reales; por lo tanto, el PIB en general no pudo haber crecido un 1,7% en 2024, pues los otros sectores que contribuyeron a ese pobre crecimiento fueron el gasto público (burocracia), servicios públicos y el sector artístico, sectores que nada o poco contribuyen a la productividad nacional.
Claramente, es un evento que tiene un enorme impacto en la economía local. Las cifras oficiales muestran que el año pasado ingresaron más de 850 mil millones de pesos y se generaron unos 55 mil empleos directos con una ocupación hotelera del 80 por ciento.
Están entregándole hasta el 90% del valor de las pólizas a las compañías de seguros, sin verificar el cálculo actuarial del costo de las pólizas al productor, el deducible ni la cobertura de indemnización por el daño causado al cultivo. Tampoco establecen un calendario de suscripción después de siembras.