Muchos se preguntan si las decisiones de la CRA en detrimento de la cuenca de la ciénaga de Mallorquín han sido rentabilizadas por quienes han detentado en la corporación el poder de seleccionar y direccionar, con propósitos específicos, la paleta de colores que define los contenidos cartográficos del Pomca.
Convertir a Barranquilla en “la ciudad más segura de Latinoamérica”, como lo planteó Char en 2015 al ser elegido alcalde por segunda vez, es una enorme tarea de Estado en la cual el Distrito solo puede hacer lo que le corresponde con sus competencias y recursos.
Creo en la moderación porque solo ella hará posible una democracia con paz, pluralismo y libertades. Pero tengo claro que la moderación es hoy en Colombia una gota en un océano de polarización. Por eso los extremos lideran las encuestas y sondeos.
Estados Unidos, rompiendo su tradición de presidentes respetuosos de la democracia liberal, aunque imperialistas, es un país de 250 años hoy gobernado por un populista de arbitrarias ínfulas dictatoriales. Donald Trump es un enemigo de la democracia liberal y un desenfrenado imperialista.
Una Constitución por sí misma tampoco logrará extirpar o reducir los entramados de corrupción en todos los niveles del Estado. En el gobierno de Petro hemos llegado al extremo de que mucha gente justifica la corrupción con el insólito argumento de que siempre la ha habido, lo cual glorifica prácticas como la compra de congresistas para la aprobación de leyes.
La audiencia de Pacto de Cumplimiento es una etapa procesal que busca que las partes hagan acuerdos y eviten un pleito largo. A esta instancia hemos llegado por defender los relictos de bosque seco tropical.
Es crucial un aparato penal que sea un poderoso instrumento para procesar delitos como la extorsión, el hurto, el homicidio y el porte ilegal de armas. Que son los que más perturban la vida cotidiana de los barranquilleros.
En Colombia, el poder presidencial ha reforzado el centralismo y representa una gran parte del Estado. Me pregunto qué tanto ha facilitado la construcción de la democracia. Yo preferiría que en lugar del presidencialismo avasallador primara el autogobierno autonómico de las regiones.
Lo que le estamos pidiendo a la CRA “no es un gesto de buena voluntad, sino el cumplimiento estricto de obligaciones jurídicas vigentes”. Su misión es salvaguardar la naturaleza, no entregarla al urbanismo arrasador.
Mi mensaje a todos los actores involucrados en la crisis de la Universidad del Atlántico es: no se descuarticen en una guerra por el control del presupuesto y la burocracia. Privilegien la grandeza de la institución.