En este contexto, el Ministerio de las TIC presenta un borrador de decreto para reglamentar la Ley 2489 sobre la protección en línea de niñas, niños y adolescentes, que deja su cuidado al libre arbitrio y buena fe de las plataformas digitales. Los verdugos, encargados de cuidar a sus víctimas
En Colombia la primera infancia no es una prioridad presupuestal. La recomendación internacional de entes como Cepal y ONU Mujeres es invertir el 1,16 % del PIB, pero en 2025 apenas se destinó el 0,83 %. Y ni siquiera sabemos si esos recursos se ejecutaron bien o si llegaron a personas que, como yo, estamos en territorios dispersos.
Por esto, es urgente restringir el uso de estos dispositivos a ciertas edades, espacios y momentos. Podemos hacerlo apoyados en los controles que la misma tecnología nos provee y construyendo un diálogo con las familias y los colegios.
El objetivo es reducir la exposición de niñas, niños y adolescentes al mercadeo de productos ultraprocesados y bebidas industrializadas. Cada día hay más evidencia sobre el enorme impacto que tienen en la malnutrición y el sobrepeso infantil, y en los crecientes índices de muerte por enfermedades no transmisibles.
La tecnología puede ser una gran aliada, pero su uso seguro y equilibrado requiere límites claros, presencia adulta y decisiones informadas. Acompañar no significa prohibir, sino enseñar a navegar el entorno digital con criterio y hábitos saludables.
Pensemos dos veces antes de dar un regalo a una niña o un niño. Nuestro reto es enorme: hacerlos felices sin causarles daño, en un mercado saturado de productos que, por el márquetin y la publicidad, se presentan como ideales, aunque no siempre lo sean.
La Corte nos ofrece la “tranquilidad” de que el consumo por menores de 18 años está prohibido, como si eso se cumpliera. El Estudio Nacional de Consumo de SPA 2022 muestra que la edad promedio en la que empiezan a beber es de 13 años y la cerveza la más consumida.
Red PaPaz a través de Agenda 8, prioridad UNO, abogamos por el cumplimiento de las leyes y compromisos del país con esta población. Luchamos por un presupuesto de inversión sostenible, por la implementación de la Ley de Cero a Siempre (que debe garantizar el desarrollo integral de los más pequeños), por el cumplimiento de la atención a los primeros mil días y por el fortalecimiento a sus madres, padres y cuidadores.
Por la responsabilidad con las nuevas generaciones, no perdamos la esperanza, no nos entreguemos a la rabia. Al contrario, asumamos nuestro propio papel en la construcción de una sociedad en paz.
También compartimos esta tarea con el jardín infantil, con el colegio y con el resto de la comunidad. Todos somos corresponsables en hacer posible una crianza y educación cariñosas y sensibles en las que sea posible crecer con salud y con una nutrición adecuada.